Aprender a nadar siendo adulto puede ser una tarea bastante dìficil, y si sumamos alguna experiencia traumàtica, sufrida por lo general siendo niños, màs lejana sentimos la posibilidad de disfrutar de estar en el agua de una manera segura y placentera. Pero se puede aprender, quizàs no con los mètodos tradicionales de enseñanza, pero sì utilizando otras herramientas como tècnicas de relajaciòn acu
àticas, tècnicas de respiraciòn, y fundamentalmente desarrollar la conciencia de nuestro en el agua. El agua, es un medio maravilloso, que nos permite movernos libremente, la sensaciòn de flotar, de liviandad, que percibimos no sòlo repercute en el cuerpo sino tambièn en nuestra mente. El objetivo de mi trabajo es para todas aquellas personas que deseen aprender a nadar, ya sea, porque no han tenido la posibilidad, o porque tienen miedo. De los años que llevo enseñando, puedo decir que en la mayorìa de los casos el miedo surge por haber vivido alguna imprudencia, ya sea porque de niños nos empujaron al agua, nos hundieron en el rìo,o vivimos alguna inundaciòn, y todos esos hechos nos dejaron huellas imborrables en nuestra mente. Pero esas huellas se pueden dejar ir, haciendo huellas nuevas, mostrando un nuevo camino, en este caso serìa aprender a confiar.