20/05/2026
Lo que fui, lo que soy… y todo lo que puedo llegar a ser
El pasado 8 de mayo, en el taller vivencial *“Lo que fui, lo que soy”*, nos animamos a mirar hacia adentro. Cada integrante llegó con un objeto en sus manos. No era solo un objeto: era una llave que abría una etapa de su vida, un recuerdo, una actividad que alguna vez llenó de alegría y que hoy, por la condición visual, parece lejana.
Uno a uno fuimos contando. El *camino de mesa bordado* que ya no se puede continuar punto por punto, el *cuchillo de carnicero* que exigía una precisión que hoy da miedo, el *alicate* con el que se armaban y desarmaban cosas, la *sonda de electricista* que guiaba cables a través de paredes y hoy espera en la caja de herramientas. Las palabras se hicieron n**o en la garganta. El silencio también habló. Y sí, hubo lágrimas. Lágrimas de integrantes, de familiares, de todos los que estuvimos ahí entendiendo que el duelo por lo que ya no podemos hacer como antes también necesita su lugar.
Pero el taller no buscaba quedarnos en la nostalgia. El objetivo era otro: *soltar en compañía*. Soltar ese “ya no puedo” junto a alguien que transita lo mismo, que entiende sin explicar. Porque cuando compartís el dolor con quien camina en tus mismos zapatos, el dolor pesa menos. Y en ese soltar, aparece la pregunta que abre puertas: ¿y si puedo hacerlo de otra manera?
La actividad cerró con una narración construida entre todos. Se entrelazaron objetos, frases dichas al pasar, emociones que brotaron durante la tarde. De golpe, ese bordado, ese cuchillo, ese alicate, esa sonda, ya no hablaban solo de pérdida: hablaban de historias, de identidad, de oficios y de un camino que sigue.
Desde el *Grupo Baja Visión San Juan* queremos agradecer profundamente a la voluntaria *Vanina Avella* por su calidez, su escucha y su entrega para llevar adelante este taller junto a *Natalia Robledo*, presidente de nuestra organización. Gracias también a cada integrante y a cada familia que se animó a abrir el corazón con respeto y valentía.
Nos llevamos la certeza de que soltar juntos duele menos y fortalece más. Y nos llevamos la esperanza de lo que viene: *se acerca el segundo taller vivencial*, porque esta historia no termina acá.
Porque lo que fuimos nos construye, lo que somos nos encuentra, y lo que podemos ser… lo vamos a descubrir juntos.