02/09/2026
Sostener una sala es también acompañar procesos.
Algunos son procesos discretos. Pero yo sé, en el silencio de la sala, cuándo alguien perdió el trabajo, cuándo está atravesando un duelo, cuándo se está separando. En la sala no trabajamos desde la palabra, pero ciertas cosas, de alguna manera también se hacen presentes en la práctica.
Otros procesos son más evidentes.
A veces tengo la suerte de ser testigo de mujeres que practican durante todo su embarazo, hasta las últimas semanas, y que después nos visitan con un bebé recién nacido.
Y hoy, todos nos emocionamos al ver llegar a ese que alguna vez estuvo en la panza y que ahora, con tres años, hace sus primeras posturas de yoga.
Qué privilegio poder acompañar estos procesos. Y ver cómo, mientras la vida cambia, la sala sigue siendo un lugar al que volver.