12/04/2026
Nunca he pretendido ser un maestro
Nunca he pretendido ser un maestro ni me he vendido como tal.
He pasado por muchas fases en mi camino de las artes marciales, hasta que he llegado a un punto en el que mi único objetivo es practicar sin más, vivir la experiencia lo más plenamente posible y nada más.
Como artista marcial siento el impulso de seguir mejorando, seguir aprendiendo, no es que me de igual el resultado, sería hipócrita si dijese que sí, pero no hago las cosas por el resultado en sí, sino simplemente por disfrutar del camino y superar los desafíos que este me presenta o que yo mismo me propongo a veces, por el simple gusto de hacerlo.
Nunca me ha interesado el mundo de la competición ni partirme la cara en un ring, mucho menos en la calle, pero sí poder guantear y mantener el tipo con cualquiera.
Tampoco aspiro a ser un gran maestro de Taichi, pero sí, tener un nivel decente y que mi movimiento externo nazca de un movimiento interno real.
Cabe aclarar que lo que yo considero un nivel decente es más de lo que ostenta mucha gente que da clases y se hace llamar a sí mismo ‘maestro’, pero eso ya no es asunto mío, cada uno tiene sus prioridades y su manera de hacer las cosas.
Como dijo alguien alguna vez: ‘la meta es el camino’.