10/11/2011
“El parto: ese momento tan temido.”
Durante el transcurso del noveno mes de embarazo se produce un revuelo generalizado en el entorno familiar.
Toda la familia, la futura madre, el papá, los abuelos, se alteran y viven momentos de tensa espera, llena de emoción y conmoción, que representan la culminación de nueve meses de expectativas, de sueños por realizar, de ilusiones por cumplir, tanto personales como las que se concretarán ante la inmensa alegría por la llegada del ansiado niño, a quien, Sigmund Freud sabiamente denominó “Su Magestad, el Bebé”.
Se acerca el momento del parto y hay que terminar de organizar todo lo que ha quedado para último momento.
Cada trimestre del embarazo trae aparejado ansiedades y temores propios del momento debidos a situaciones biológicas y emocionales, que serán vividos por cada mujer de acuerdo a su propia historia personal. La ansiedad específica de los días previos al parto es, sin duda, el sentimiento de incertidumbre, que se expresa con la curiosidad respecto de la fecha de parto y el s**o del hijo. Sin embargo, existen ansiedades que podríamos llamar “universales”, ya que son compartidas por casi todas las mujeres, al menos en nuestra cultura occidental judeocristiana de fin de siglo…si me voy a dar cuenta que se desencadenó el parto, no encontrar al médico, a quedarse solas, a no soportar el dolor…en una palabra, miedo generalizado, acompañado de ganas generalizadas, entremezcladas, así como se mezclan las sonrisas con las lágrimas en intervalos breves, cuando no se producen ambas emociones en forma simultánea.
Si bien es cierto que el parto suele causar angustia y temor, no debemos olvidar de que se trata de un proceso natural y maravilloso para el que hemos tenido nueve meses para prepararnos. Así, llegado el momento, asistidas por una adecuada atención profesional, podremos tolerar mejor los miedos y disfrutar de una de las experiencias más fascinantes de la vida.