02/09/2026
Durante años se instaló la idea de que existen edades en las que entrenar fuerza puede ser peligroso.
Lo curioso es que escuchamos prácticamente el mismo argumento en los dos extremos de la vida.
Cuando un niño entrena: “Es muy chico, le va a hacer mal”.
Cuando un adulto mayor entrena: “A esa edad ya no debería levantar peso”.
En mi caso convivo permanentemente con esos dos escenarios: entreno personas de 70 y 80 años y también entreno a mi hija de 5.
Obviamente, no entrenan de la misma manera. Tampoco persiguen los mismos objetivos.
Pero comparten algo fundamental: ambos necesitan desarrollar o conservar su capacidad de producir fuerza.