11/02/2026
Romper un mandato no es ir contra alguien.
Muchas veces es ir primero.
Soy la primera egresada universitaria de mi familia. Me gradué en la Licenciatura en Relaciones del Trabajo de la UBA en el año 2005.
Y me tocó a mí ocupar ese lugar:
romper el mandato.
No desde el enojo.
No desde la queja.
Sino desde hacer lo que nadie antes había hecho.
Hice mi carrera en seis años.
Durante el CBC mi papá me daba para los gastos. Luego trabajé en comercios (locutorio, panaderia, kiosco, etc) para pagar el pasaje, los apuntes, todo.
No me costó estudiar. Al contrario, siempre me gustó aprender.
Lo que no tenía era un mapa de cómo insertarme laboralmente en mi futura profesión.
Si lo hubiera tenido, hubiera visto otros caminos posibles. Hubiera hecho alguna pasantía para adquirir experiencia antes de recibirme o prestado más atención a lo que las empresas buscaban en ese momento para ser más "empleable".
Mi familia me acompañó desde lo económico, la valoración y el orgullo pero no me podía mostrar el camino porque no lo sabía.
Y eso también es algo que hoy agradezco.
Porque me tocó ser la que abre camino.
La que hace el quiebre.
La primera.
Romper un mandato suena valiente,
pero trae algo de lo que se habla poco:
cuando rompés, queda un vacío.
Ya no hacés lo esperado,
pero tampoco tenés referencias claras de lo que sigue.
Y si dentro del entorno no hay nadie que apalanque, que guíe, que nombre posibilidades, es más difícil elegir y accionar.
Ahí nace, primero, mi rol de orientadora laboral. Hice un curso de Búsqueda de Empleo en AMIA y a partir de eso empecé a dar talleres y charlas en sociedades de fomento y escuelas. Allí enseñaba cómo hacer un CV, dónde buscar trabajo y etapas de una entrevista laboral.
En 2016 certifiqué como Coach Ontológico y cambié el enfoque de mi trabajo hacia el ser, su narrativa y posibilidades.
Comencé a dar sesiones y masterclass en institutos terciarios donde el eje es el ser, sus creencias limitantes y emociones en el proceso de inserción y reinvención laboral.
Hoy mi trabajo es acompañar a personas que ya se animaron a salir del guion o que todavía no saben qué les pasa a ordenarse y construir un camino posible.