08/11/2024
En el día que los romanos dedicaron a saturno, hace cien años exactamente, estabas abriendo tus ojos sin conocer tu destino. A todos nos ha pasado lo mismo una vez. La vida es un obsequio mágico y venerable que debemos cultivar y fue lo que hiciste con esmero. El tiempo vuela y con su fuerza implacable nos va moldeando, haciendo, consumiendo, educando, hasta el final, en el momento que llega la hora. Te vi al frente de navíos en llamas, sometidos a las tormentas violentas de la vida, cuando conocí tus lagrimas derramé las mías desesperado en noches de miedo, bajo las presiones más agobiantes tuviste tiempo para darme la mano, para decirme una palabra de aliento, una consigna de resignación, una enseñanza de misericordia y también de desprecio. En tus manos un rosario, en tu boca, la frase “hijo mío” que usabas solo en el momento más acertado y escaso, exactamente cuando llegaba más hondo. Anduvimos muchos caminos, juntos cruzamos el portal del desamparo abrazados en silencio en medio de sufrimientos pegajosos y extensos, en la frustración y el desencanto, con la mirada puesta en el viento y las sequedades. Otras veces, sobre las brasas ardientes de la hoguera reímos y con unas cartas en las manos el azar nos regaló su juego y su ilusión infinita, de esos eventos aprendí lo importante que es ayudar sin esperar nada, lo edificante que es compartir.
Hoy, después de algunos derrumbes y reconstrucciones, me esfuerzo por ser fiel a tu legado, por ser salvaje y libre, por vivir con poco y ser fuerte frente a la adversidad, trato de pronunciar en mi corazón un Ave María cada noche evocando esos rosarios enteros y las novenas. Hoy es viernes, pasaron cien años y yo, tú Todo chiquitito, piso el umbral de la vejez y estás conmigo muchas veces, junto al arroyo que baja frenético de la montaña, en los cielos abiertos, en el vuelo fugaz de las aves, en la corteza áspera de los árboles y en el rumor de los vientos que traen la arena. Hoy sos recuerdo, nostalgia y propósito de vida, Elsa que simbolizas fortaleza y querer, así te honro, como puedo.