10/05/2026
Procesar, aprender y continuar.
Duele. Duele porque este equipo merecía mucho más. Porque Independiente Rivadavia no llegó a esta instancia de casualidad: fue puntero, fue protagonista y durante gran parte del torneo fue el mejor equipo del fútbol argentino. Pero el fútbol también tiene noches crueles. Una noche fatídica, de esas que golpean fuerte, terminó dejando a la Lepra con las manos vacías y el sueño truncado.
Sin embargo, por encima del dolor aparece algo todavía más grande: el orgullo. Orgullo por un plantel que siempre dio la cara, que jamás negoció la entrega y que hizo que miles de hinchas vuelvan a ilusionarse. Orgullo por un equipo que compitió de igual a igual contra todos y que dejó el alma en cada partido.
Esto no borra lo conseguido. Al contrario, confirma que Independiente Rivadavia está en un camino distinto, creciendo, construyendo y demostrando que puede pelear arriba. Ayer fue un golpe duro, sí. Pero también fue apenas un tropiezo en una historia que recién empieza.
Y ahí estaremos, como siempre. Porque si acompañamos en los momentos mucho más difíciles, cómo no vamos a estar ahora, cuando este equipo nos devolvió el orgullo y la esperanza. Procesar, aprender y continuar.
Porque lo mejor todavía está por venir. 💙