09/09/2026
La respiración no es una Ferrari, pero deberías entenderla como si fuese una Ferrari… o como cualquier otra herramienta nueva que querés incorporar.
¿Qué quiero que aprendas con esto?
La mayoría de las personas que practican Yoga conocen las asanas o posturas. Es lo que más se practica y, tal vez, también conocen algo de Pranayama: cerrar los ojos, observar y tratar de controlar la respiración.
Eso no está mal. Está buenísimo hacerlo. Pero es apenas el preámbulo de lo que realmente significa hacer Pranayama.
El Pranayama tiene varios elementos que debemos tener en cuenta durante su ejecución y que muchas veces dejamos de lado.
Por ejemplo, que la respiración sea sutil.
Cuando incorporás una postura muy compleja, tu respiración puede agitarse y eso indica que hay mucha atención puesta ahí. En ese momento, quizás no están presentes las cualidades del asana ni las que debería tener la respiración.
Lo mismo sucede cuando incorporás el Mrigi Mudra, una técnica para controlar la respiración a través de las fosas nasales. Muchas personas, al comenzar a utilizarlo, se tensan más que antes.
Es normal cuando estamos frente a una técnica nueva.
Con la práctica, vas a sentirte cada vez más cómodo y vas a poder utilizarla con mayor naturalidad.
¿Podés usarla en cualquier momento? Sí y no.
Si la respiración que estás haciendo ya es compleja, lo ideal es no agregarle más complejidad. Pero si es una respiración habitual y cómoda, podés incorporar este gesto para profundizar el control del Prana.
Si querés aprender en profundidad el manejo del Pranayama, con claridad, orden y entendiendo cómo aplicarlo en cada caso y etapa de la vida, escribite y sumate a nuestro programa de Pranayama.
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