Entrenar Salud

Entrenar Salud  PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO INTEGRALES Y PERSONALIZADOS PARA DEPORTISTAS Y NO DEPORTISTAS
 ENTRENAMIENTO FUNCIONAL PARA TODOS LOS NIVELES
 EVALUACIÓN PR

Entrenamiento personalizado -Fitness y Competitivo

12/10/2018

ALIMENTACION Y SALUD
Varias aclaraciones de entrada. 1) La intención no es aconsejar sobre distintos tipos de dietas; para eso están los profesionales de la nutrición. 2) Tampoco plantear métodos para “contar colarías para bajar dos kilos o más en una semana”, lo cual, además de complicado, es cuasiparanoico. 3) Mucho menos caer en ejercicios y consejos “para tener la panza chata en quince días”, tal como proponen algunas revistas y artículos, porque eso no existe. 4) No hay “dietas mágicas” que en un lapso breve de tiempo te hagan bajar en forma equilibrada varios kilos; hay que dejar en claro que en la mayoría de los casos lo que produce es más pérdida de masa muscular que de tejido graso y frecuentemente graves deficiencias nutricionales que derivan en consecuencias no queridas sobre nuestra salud. 5) Los cambios deben ser lentos pero permanentes, basados en una noción de equilibrio y vida sana, que no quiere decir aburrida. 6) Los cambios abruptos no sirven; las dietas restrictivas sólo generan frustración y rebotes; la buena alimentación y la vida saludable pueden sostenerse en el tiempo sólo si podemos disfrutarla e incorporarla con naturalidad y que se conviertan en hábito.
Sugerencias: 1) Bajar de peso sin pasar hambre, con un programa de actividad fisica moderada, sostenida y que guste. Esto quiere decir ser más activos siempre, en cada cosa que hacemos. En lugar de tomar un taxi, caminar. En lugar de pedir que te alcancen algo, ir a buscarlo. En lugar de ver TV, salir a pasear. 2) Aprender a escuchar las emociones y a discriminar entre el hambre de estómago y el hambre emocional” Traducido: dejar de comer por angustia, aburrimiento o por lo que sea. 3) Una simple consulta a tu médico de cabecera sobre alimentos bajos en grasas y que te permitan reducir los índices de colesterol, triglicéridos y glucemia y que la familia esté embarcada en el cambio de ese tipo porque la alimentación saludable es para todos. 4) Nada de dietas estrictas, porque se abandonan al poco tiempo y nos hacen recuperar el peso perdido y, lo más grave, produce una gran frustración personal.
Por último, una reflexión de tipo personal. Algunos piensan que debemos ser extremadamente flacos, esbeltos y perfectos porque de lo contrario no somos compatibles con los cánones sociales y muchas veces eso implica sufrir y morirse de hambre; bueno, eso no sólo no sirve sino que es muy poco inteligente porque en el camino estamos poniendo seriamente en riesgo nuestra salud. DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

01/10/2017

¿QUÉ ES ENTRENAR BIEN?

Comienza la primavera, con ella el buen clima y mucha gente comienza a hacer actividad física por diversos motivos. La misma –cualquiera que sea- casi siempre trae más beneficios que efectos perjudiciales pero –como todo- hay que hacerlo en su justa medida y teniendo en cuenta nuestras propias limitantes. Una idea muy difundida entre aficionados a la actividad física es la idea de que "hacer mucho" asegura grandes resultados. No siempre la cantidad (sean km corridos, kg levantados, repeticiones realizadas, sesiones semanales, disciplinas entrenadas, etc.) aseguran resultados, y menos cuando son realizados SIN planificación más o menos organizada (hablemos por lo menos de 4 a 6 semanas como mínimo). Esto quiere decir -y la experiencia lo demuestra claramente- que la mayoría de las veces quienes se exceden en las cantidades, fracasan en reiteradas oportunidades, se lesionan con mayor frecuencia y, lo que es peor, se frustran. Casi todas las personas que practican deportes o actividades físicas son seres comunes que además llevan una vida con limitaciones y restricciones (sean laborales, familiares, sociales, etc.) teniendo un tiempo acotado para dedicar al entrenamiento o desarrollo de la actividad, las horas y calidad de descanso, la cantidad y calidad de alimentación. Demás está decir que exceder o sobrepasar los límites físicos, aún cuando no percibamos en principio tal sensación o estado, representa un riesgo latente permanente. Es común escuchar, en carreras masivas y competencias individuales, el comentario de personas que entrenaron mucho, no les fue bien y regresan a sus casas llenos de dolores y molestias que dan por lógicas y saludables en función del esfuerzo realizado. Siempre es bueno consultar a profesionales médicos y/o de educación física y entrenamiento, o al menos informarse al respecto. Mi experiencia personal señala que no todos son capaces de entrenar guiados por alguien; muchos también disfrutan de la libertad que brinda el hecho de no depender de un plan. Cualquiera sea la opción que se elija, más vale de menos, que de más. Es muy común –lamentablemente- que la mayoría de las personas que comienzan a entrenar para participar en maratones, pruebas de calle, carreras de aventura, triatlón o duatlón, natación de aguas abiertas, etc, se obsesionen por acumular kilómetros dejando de lado otros aspectos fundamentales a la hora de entrenar bien y asegurarse buenos resultados a futuro. Para ser claros: los deportes de resistencia llevan implícita la necesidad de recorrer distancias más o menos razonables en ciertos períodos del entrenamiento, a veces con ritmos un poco exigentes, pero es igualmente importante APRENDER a entrenar, es decir, realizar ejercicios técnica y biomecánicamente correctos y sobre todo teniendo en cuenta las sensaciones, cosa que se aplica muy poco. La experiencia me demostró que el mejor aprendizaje que un deportista aficionado o profesional o simplemente aquel que empieza una actividad física para estar mejor puede tener es aquél que le permita conocer sus verdaderos límites (físicos y mentales) siendo consciente qué le sucede a cada momento de su entrenamiento y prestando atención a sus sensaciones. Esto implica estar atento a posturas, movimientos, dolores, fatiga, hambre, sed, etc, además de la sensación final luego de cada entrenamiento (“que bien estoy” o “que cansado me siento” o “no tengo ritmo”, etc.) más allá de tiempos y distancias establecidas. Esto permite capitalizar estas sensaciones como experiencias que en situaciones de competencia o incluso en la vida diaria podrían revertir resultados adversos, e incluso la posibilidad de modificar entrenamientos sobre la marcha.
Conclusiones: 1) Estar atento a movimientos, posturas y sensaciones que la persona experimente en especial en actividades que demandan gran cantidad de horas dedicadas de manera solitaria. Además se podrían prevenir lesiones que atendidas oportunamente permitirían perder menos sesiones de entrenamiento pero fundamentalmente tener una vida más saludable.
2) Los deportes de resistencia –en función de la gran cantidad de horas que la persona transcurre entrenando en soledad- brindan la oportunidad de ser momentos que invitan también a mirar hacia dentro de uno mismo y aprender a conocerse, lo cual implica también un entrenamiento a nivel mental, cuestión esencial ya que las personas somos una comunión de cuerpo y mente.
El éxito no debe ser medido solamente por cantidad de premios, títulos ganados o marcas conseguidas –si los hubiera- sino fundamentalmente por la capacidad de superarse día a día con la consigna de ser y sentirse cada vez un poco mejor.

DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

01/10/2017

¿QUÉ ES ENTRENAR BIEN?

Comienza la primavera, con ella el buen clima y mucha gente comienza a hacer actividad física por diversos motivos. La misma –cualquiera que sea- casi siempre trae más beneficios que efectos perjudiciales pero –como todo- hay que hacerlo en su justa medida y teniendo en cuenta nuestras propias limitantes. Una idea muy difundida entre aficionados a la actividad física es la idea de que "hacer mucho" asegura grandes resultados. No siempre la cantidad (sean km corridos, kg levantados, repeticiones realizadas, sesiones semanales, disciplinas entrenadas, etc.) aseguran resultados, y menos cuando son realizados SIN planificación más o menos organizada (hablemos por lo menos de 4 a 6 semanas como mínimo). Esto quiere decir -y la experiencia lo demuestra claramente- que la mayoría de las veces quienes se exceden en las cantidades, fracasan en reiteradas oportunidades, se lesionan con mayor frecuencia y, lo que es peor, se frustran. Casi todas las personas que practican deportes o actividades físicas son seres comunes que además llevan una vida con limitaciones y restricciones (sean laborales, familiares, sociales, etc.) teniendo un tiempo acotado para dedicar al entrenamiento o desarrollo de la actividad, las horas y calidad de descanso, la cantidad y calidad de alimentación. Demás está decir que exceder o sobrepasar los límites físicos, aún cuando no percibamos en principio tal sensación o estado, representa un riesgo latente permanente. Es común escuchar, en carreras masivas y competencias individuales, el comentario de personas que entrenaron mucho, no les fue bien y regresan a sus casas llenos de dolores y molestias que dan por lógicas y saludables en función del esfuerzo realizado. Siempre es bueno consultar a profesionales médicos y/o de educación física y entrenamiento, o al menos informarse al respecto. Mi experiencia personal señala que no todos son capaces de entrenar guiados por alguien; muchos también disfrutan de la libertad que brinda el hecho de no depender de un plan. Cualquiera sea la opción que se elija, más vale de menos, que de más. Es muy común –lamentablemente- que la mayoría de las personas que comienzan a entrenar para participar en maratones, pruebas de calle, carreras de aventura, triatlón o duatlón, natación de aguas abiertas, etc, se obsesionen por acumular kilómetros dejando de lado otros aspectos fundamentales a la hora de entrenar bien y asegurarse buenos resultados a futuro. Para ser claros: los deportes de resistencia llevan implícita la necesidad de recorrer distancias más o menos razonables en ciertos períodos del entrenamiento, a veces con ritmos un poco exigentes, pero es igualmente importante APRENDER a entrenar, es decir, realizar ejercicios técnica y biomecánicamente correctos y sobre todo teniendo en cuenta las sensaciones, cosa que se aplica muy poco. La experiencia me demostró que el mejor aprendizaje que un deportista aficionado o profesional o simplemente aquel que empieza una actividad física para estar mejor puede tener es aquél que le permita conocer sus verdaderos límites (físicos y mentales) siendo consciente qué le sucede a cada momento de su entrenamiento y prestando atención a sus sensaciones. Esto implica estar atento a posturas, movimientos, dolores, fatiga, hambre, sed, etc, además de la sensación final luego de cada entrenamiento (“que bien estoy” o “que cansado me siento” o “no tengo ritmo”, etc.) más allá de tiempos y distancias establecidas. Esto permite capitalizar estas sensaciones como experiencias que en situaciones de competencia o incluso en la vida diaria podrían revertir resultados adversos, e incluso la posibilidad de modificar entrenamientos sobre la marcha.
Conclusiones: 1) Estar atento a movimientos, posturas y sensaciones que la persona experimente en especial en actividades que demandan gran cantidad de horas dedicadas de manera solitaria. Además se podrían prevenir lesiones que atendidas oportunamente permitirían perder menos sesiones de entrenamiento pero fundamentalmente tener una vida más saludable.
2) Los deportes de resistencia –en función de la gran cantidad de horas que la persona transcurre entrenando en soledad- brindan la oportunidad de ser momentos que invitan también a mirar hacia dentro de uno mismo y aprender a conocerse, lo cual implica también un entrenamiento a nivel mental, cuestión esencial ya que las personas somos una comunión de cuerpo y mente.
El éxito no debe ser medido solamente por cantidad de premios, títulos ganados o marcas conseguidas –si los hubiera- sino fundamentalmente por la capacidad de superarse día a día con la consigna de ser y sentirse cada vez un poco mejor.
DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

29/09/2017

En la Argentina, una de cada tres personas padece algún problema coronario, que podría evitarse con pequeños cambios

26/09/2017

ANÁLISIS DE MECANISMO LESIONAL DE ISQUIOTIBIALES EN ACCIONES DE SPRINT Lic. Matías Sampietro (Equipo Physical) Teniendo en cuenta su característica biomecánica y arquitectónica, ¿cuál puede ser el mecanismo de lesión principal de este grupo muscular, en especial en deportes dependientes de las accio...

25/09/2017

Cualquier actividad física (correr, nadar, pedalear, hacer pilates, caminar, jugar al fútbol, básquet, tenis, etc) produce endorfinas que funcionan (ahí va una palabra difícil) como neurotransmisores del placer; esas endorfinas producidas en la actividad física se unen a zonas de cerebro asociadas a las emociones. Por eso cuando se le pregunta a alguien por qué hace tal o cual actividad física, la respuesta es sencilla: para sentirse mejor. Hacer actividad física permite estar en forma, reducir el estrés y sirve para combatir la depresión y la soledad. ¿Mejora la salud? Depende. Hay que marcar algunas cosas. Muchas personas se lanzan a hacer una determinada actividad física sin estar preparadas, sin consultar a su médico sobre la actividad que podrían hacer, sin cumplir con las rutinas médicas mínimas de control médico, y comiendo mal o muy mal. Por si esto fuera poco, como toda cosa que se inicia, se sobreexigen, no descansan bien y a menudo convierten esa nueva actividad a la que se sumaron por placer en un nuevo factor de estrés. En síntesis, todo mal. Allí es cuando la actividad física así encarada lejos está de contribuir al mejoramiento integral de la salud. Acá entra a jugar un concepto denominado “entrenamiento invisible” que no es ni más ni menos que tener hábitos de alimentación, hidratación y descanso adecuados. Por lo tanto no sólo hay que enfocarse en la actividad física que se realiza, sino también en los otros dos factores igualmente importantes para arribar a buenos resultados: la alimentación y el descanso. Si comés mal o regular y descansas o dormís peor, sólo vas a conseguir frustración, sobreentrenamiento y lesiones. Es más, cuando más exigente se torne la actividad, más importante es la alimentación y el descanso, para lograr la recuperación y la adaptación que el cuerpo necesita a la nueva actividad o exigencia. En síntesis: si querés mejorar tu salud, no basta con la actividad física; tenés que comer lo que el cuerpo necesita e hidratarse y descansar adecuadamente para arribar a resultados satisfactorios.

DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

25/09/2017

Cualquier actividad física (correr, nadar, pedalear, hacer pilates, caminar, jugar al fútbol, básquet, tenis, etc) produce endorfinas que funcionan (ahí va una palabra difícil) como neurotransmisores del placer; esas endorfinas producidas en la actividad física se unen a zonas de cerebro asociadas a las emociones. Por eso cuando se le pregunta a alguien por qué hace tal o cual actividad física, la respuesta es sencilla: para sentirse mejor. Hacer actividad física permite estar en forma, reducir el estrés y sirve para combatir la depresión y la soledad en algunos casos. ¿Mejora la salud? Depende. Hay que marcar algunas cosas. Muchas personas se lanzan a hacer una determinada actividad física sin estar preparadas, sin consultar a su médico sobre la actividad que podrían hacer, sin cumplir con las rutinas médicas mínimas de control médico, y comiendo mal o muy mal. Por si esto fuera poco, como toda cosa que se inicia, se sobreexigen, no descansan bien y a menudo convierten esa nueva actividad a la que se sumaron por placer en un nuevo factor de estrés. En síntesis, todo mal. Allí es cuando la actividad física así encarada lejos está de contribuir al mejoramiento integral de la salud. Acá entra a jugar un concepto denominado “entrenamiento invisible” que no es ni más ni menos que tener hábitos de alimentación, hidratación y descanso adecuados. Por lo tanto no sólo hay que enfocarse en la actividad física que se realiza, sino también en los otros dos factores igualmente importantes para arribar a buenos resultados: la alimentación y el descanso. Si comés mal o regular y descansas o dormís peor, sólo vas a conseguir frustración, sobreentrenamiento y lesiones. Es más, cuando más exigente se torne la actividad, más importante es la alimentación y el descanso, para lograr la recuperación y la adaptación que el cuerpo necesita a la nueva actividad o exigencia. En síntesis: si querés mejorar tu salud, no basta con la actividad física; tenés que comer lo que el cuerpo necesita e hidratarse y descansar adecuadamente para arribar a resultados satisfactorios.

DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

25/09/2017

 PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO INTEGRALES Y PERSONALIZADOS PARA DEPORTISTAS Y NO DEPORTISTAS
 ENTRENAMIENTO FUNCIONAL PARA TODOS LOS NIVELES
 EVALUACIÓN PREVIA Y DURANTE EL PROGRAMA
 CON CALIDAD, SIN LESIONES Y CON ATENCIÓN PERSONALIZADA

La actividad física regular y constante es uno de los pilares de una buena salud. Pero entendemos también que no basta con hacer que la gente haga ejercicio; hay que reeducarla asimismo en tomar conciencia de la importancia de cuidarse y ayudarla a “desaprender” hábitos nocivos para su salud como base fundamental para una buena calidad de vida. Creemos que el rol del preparador físico no es sólo enseñarle a la gente a entrenar o que haga un ejercicio de la forma correcta; es también enseñar a “vivir en salud”, trabajando y colaborando con profesionales idóneos en la materia, como nutricionistas y médicos clínicos. En síntesis, atender a la persona no sólo entrenándola simplemente sino también y enseñándole a vivir de una forma más sana.
Ofrecemos PREPARACIÓN FÍSICA de excelente nivel, priorizando el concepto de salud integral, destinado tanto a atletas que desean mejorar su rendimiento reduciendo al máximo los riesgos de lesiones como a equipos o grupos de entrenamiento cuyos presupuestos están lejos de los centros de alto rendimiento, profesionales que necesitan una buena forma física para realizar su trabajo y personas en general que ven a la actividad física como una herramienta más de su bienestar general y adaptado a sus necesidades y preferencias. Garantizamos una ATENCIÓN PERSONALIZADA y seguimiento constante de los progresos del atleta y/o alumno. COOPERACIÓN Y COLABORACIÓN con médicos y nutricionistas, indispensable para un trabajo integral.
DAVID DEL RÍO. Técnico Superior en Preparación Física y Musculación Deportiva. (Mat. 5562) Instructor de Natación (Mat. 5694) y Ciclismo Indoor (Mat. 5575) Posgrado en Entrenamiento Funcional (Universidad CAECE)

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Mar Del Plata
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