28/06/2026
—Sos un p**o de mi**da si no levantas eso.
—Dale, no seas maricón.
—No aflojes, no seas p**o.
Seguramente escuchaste frases como estas en el gimnasio, en el club, en la cancha... Muchos las repiten como que sinónimo de motivación.
Pero no motivan. Son un insulto.
He visto personas demostrar una fortaleza que muchos no llegan a comprender: el peso de crecer sintiendo que algo en vos está “mal”, el miedo a que tu familia no te acepte, el silencio de callarte para no decepcionar a quienes más queres, el esfuerzo de fingir una vida que no es la tuya, el escuchar que usan tu identidad para insultar a otros.
Hace no tanto tiempo, las personas de la comunidad LGBTQ+ podían perder un trabajo, ser expulsadas de sus hogares, ser perseguidas, golpeadas o privadas de derechos simplemente por querer vivir libremente. Muchos pagaron un precio altísimo para que hoy otros puedan vivir con un poco más de libertad.
Y los derechos que hoy parecen normales no aparecieron solos, fueron conquistados por personas que, aun teniendo miedo, decidieron no esconderse más.
Por eso, cuando escucho que alguien usa “p**o” como sinónimo de débil, no podemos evitar pensar que estamos señalando a las personas equivocadas.
Porque débil no es quien ama distinto. Débil es quien necesita humillar a otro para sentirse más fuerte.
La verdadera fortaleza se mide en animarse a ser uno mismo cuando el mundo entero parece decirte que no deberías. En seguir caminando después del rechazo. En reconstruirse después del miedo. En mirar a los ojos a una sociedad que durante décadas te quiso en silencio y, aun así, elegir vivir con orgullo.
La próxima vez que uses “p**o”, “trolo” o “maricón” para desafiar a alguien, pensá un segundo. Tal vez, sin saberlo, estés usando como insulto la historia de una persona que tuvo que pelear mucho más de lo que vos imaginás para llegar hasta donde está.
No caigas en el insulto. Y tampoco festejes cuando otro lo hace.
El respeto también se entrena.
28 de junio 🏳️🌈 Día Internacional del Orgullo LGBT+.
Que la valentía se mida por cuánto somos capaces de respetar a quien tiene el coraje de ser quien realmente es.