La Academia Rosende Sistemas de Artes Marciales fue creada en función de que cada individuo es un ente indisoluble; lo que es, es, y no puede ser de otra manera. Luego de haber estudiado durante años diferentes artes marciales, con la anuencia de los diferentes Maestros que con paciencia y humildad han trasmitido sus conocimientos a esta organización, creemos, como decía Sifu Lee, que de nada sirv
e un cuerpo bien entrenado, sin un espíritu que lo anime. Si bien todos los estilos de las diferentes practicas marciales tienen la sana intención de transmitir un método de defensa y ataque, no dejan de ser sistemas y métodos que encasillan y olvidan que detrás de la búsqueda individual del practicante, hay un ser humano lleno miedos, complejos, dudas y descreimiento. Y que por las diferentes experiencias vividas antes de llegar a la práctica y durante la misma, una persona puede estar bien entrenada físicamente, pero ésto no significa que sea bueno en lo que hace. Sólo puede ser bueno un practicante si, a través de su práctica, logra pararse en el presente. En tanto exista en el individuo la división objeto-sujeto, existe el conflicto. No puedo enfrentar una situación crítica con la técnica nº 3 o la retención n° 7 por más que la haya entrenado durante años, si no he logrado unificarme conmigo mismo. Significa que las herramientas conseguidas son prestadas y no propias. Un combate es un cambio constante y no existe la panacea universal para enfrentarlo. Éste estilo o aquel otro no me van a permitir defenderme en el momento que ésto suceda, porque no estoy preparado para el constante cambio. A todos nos dicen, desde que nacemos, que debemos hacer ésto o aquello para solucionar los conflictos que se nos presentan, pero nadie nos dice que el conflicto de ayer no es el mismo que el de hoy, y que dentro de un segundo el mismo conflicto dejó de ser el que era. Sí, debes entrenar tus técnicas, flexiones de brazos, estiramientos, patadas y golpes; pero si no sientes cada movimiento de tu cuerpo como una creación constante de movimiento, si no sientes el éxtasis y el placer del movimiento, difícilmente puedas entender el arte marcial. Tú no eres japonés, chino, filipino o norteamericano, tú eres tú; una persona en constante crecimiento, y eso te hace único; por ende, indefectiblemente irreemplazable. Y si ésto no te hace crecer como persona es imposible ser bueno, porque el dogma lo único que te dará es seguridad, y la seguridad no existe. Sólo estás seguro si cada instante de tu vida lo vives como si fuera el último.