Promediando el año 1977 arriba a la ciudad de La Plata el Taekwondo WTF (World Taekwondo Federation) de la mano del Maestro coreano Yong Chae Ku (7° Dan), quien abre las puertas de la Academia Kukkiwon en la calle 55 e/ 6 y 7. Por ella pasaron varias generaciones de practicantes, nutriendo al Taekwondo nacional de los primeros competidores, árbitros y maestros. En su seno se forma la Asociación Ar
gentina de Taekwondo, hoy Confederación Argentina de Taekwondo. En el año 1983 llega al país el Maestro Chang Jong Hee (5° Dan), quien aporta su sólida formación universitaria y colabora con el Maestro Ku. A partir de ese momento, la ciudad de La Plata pasa por su época dorada, convirtiéndose la Academia en referente a nivel nacional de la disciplina. En el año 1985 se mudan las instalaciones al inmueble de la calle 59 e/ 10 y 11, en la que continuaron formándose practicantes, competidores y maestros. Con el ingreso al nuevo milenio, el Maestro Ku se muda a la ciudad de Buenos Aires y poco tiempo después el Maestro Chang se radica en los EEUU, poniéndose al frente de la Academia el Maestro Yong Sang Won (8° Dan). Lamentablemente, la crisis económica imperante en esos tiempos generó una merma de practicantes que provocó el cierre de la hoy legendaria Academia. Algunos años después, en el marco de la Asociación de Taekwondo de La Plata comenzó a gestarse la idea de abrir una Sede que permitiera no solamente la formación de nuevos practicantes, sino que sirviera también de lugar de encuentro para todos sus miembros, contribuyendo al crecimiento de la actividad toda, intentando otorgar identidad al Taekwondo de la ciudad, pero respetando las características particulares y la impronta de cada lugar de práctica integrante de la Asociación. Finalmente, en el año 2015 decidimos hacer realidad el proyecto e inauguramos un centro de formación que pretende transformarse en el epicentro del Taekwondo local. El entusiasmo nos llevó a ir por más y abrimos el espacio a otras artes y marciales y deportes de combate. Luego de debatirlo, hemos decidido que el mejor homenaje que podíamos hacerle a nuestros Maestros era mantener vivo el nombre elegido por estos pioneros, formadores de mente, espíritu y cuerpo varias generaciones de platenses. Obviamente, no pretendemos continuar ni replicar el legado de los maestros coreanos, sino solamente honrarlos e intentar, con humildad, transmitir su legado.