El 10 de enero de 1924 se funda el Club Atlético Argentino en el departamento de Guaymallén, provincia de Mendoza. La historia se remonta al siglo pasado, cuando un medico lencinista muy reconocido en Godoy Cruz, Enrique Aguilera, decide formar el club José Néstor Lencinas, luego llamado Nacional Fútbol Club, cuya cancha se ubicaba sobre calle Minuzzi, en Godoy Cruz, en viñedos de la bodega Arizu. En 1930 se fusiona con Pacífico y se forma el Nacional Vélez Sársfield Pacífico de calle Perú, unión que dura hasta el año 1943. Ese mismo año, por un decreto del gobierno militar no se puede usar la palabra “nacional” para lo que no era estrictamente nacional y desde ese año es que lo conocemos como Club Atlético Argentino. La actual estadio ubicado en calle Mitre y Correa Saá del departamento de San José en Guaymallén se inaugura el 25 de mayo de 1947 y tiene capacidad para 10.000 personas. Los terrenos son cedidos por la familia Serra, propietaria de la reconocida bodega que lleva su mismo nombre. A Argentino se lo conoce como la "Academia", ya que en 1986 fue partícipe de un hecho singular: a cambio de U$S 150.000 alquiló todo el plantel profesional de Racing Club de Avellaneda. Argentino padeció a la Naranja Mecánica
El 27 de mayo de 1978 había llegado la selección holandesa a Mendoza para jugar el Mundial y de inmediato se dirigió al hotel Potrerillos, que fue el lugar de su concentración. Cuatro días después, el 31 de mayo, Holanda hizo un ensayo frente al Atlético Argentino, reforzado por jugadores de otros equipos locales. El director técnico de Holanda pidió que se jugaran tres tiempos de 30 minutos cada uno. Deseaba aplicar sus tácticas. Se jugó en el campo auxiliar del Malvinas Argentinas y la selección de Holanda, con la clásica vestimenta naranja, pero sin números, fue una verdadera Naranja Mecánica , y venció por 9 a 1. Además del público, que se ubicó en la única tribuna de la cancha auxiliar, estaba la mayoría de los periodistas holandeses y de otros medios internacionales que iban a cubrir la sede Mendoza, que se iniciaría el 3 de junio con Holanda frente a Irán. Holanda venía de ser el subcampeón mundial en Alemania ’74 y finalmente sería otra vez segunda en el ’78 tras perder la final con la Selección argentina por 3 a 1 veinticinco días después, en ese frío mes de junio. Ese día de práctica los holandeses demostraron la “revolución” que habían hecho con el “fútbol total”, basado en un despliegue físico por todo el campo, alternando las funciones con un cambio de puesto en forma constante. Era algo nuevo ver a los marcadores de punta como delanteros, al nueve bajando a marcar o a los volantes apareciendo al lado del arquero o llegando en contragolpe. Argentino padeció a la Naranja Mecánica.