29/04/2026
Mi nombre es Gisela Ávila.
A través de la danza, El Eterno me hizo entender que para adorarlo en espíritu y verdad tenía que tener conocimiento, el porque y para que fui llamada. Me enseñó que para conectarme con él tenía que ordenar mi corazón, sanar entregándole todo lo que estaba mal en mi con un corazón sincero, sin caretas, reconocerme ante él, así es como empezó a darme vida.
A través de la Danza me liberó de limitaciones en mi mente, amargura, a soltar todo lo que me hacía mal por malas desiciones que yo misma hacia lejos de su presencia, así fue como pude morir a mis deseos, hipocresía, ego, orgullo, es una oportunidad que él con su misericordia me dió, aún sin merecerlo.
Hoy puedo valorar toda su corrección, aceptar que sin él no soy nada, morir a mi yo y que él crezca más en mi y sea el centro de mi vida, en todo momento, pase lo que pase adorarlo con todo mi ser.