07/10/2021
El ciclo menstrual es algo que toda atleta debe considerar para el entrenamiento y rendimiento. Este ciclo está dictado por el aumento y la disminución de cuatro hormonas: estrógeno, progesterona, hormona luteinizante y hormona estimulante folicular (3). Con estas hormonas fluctuando, el cuerpo de la mujer también se encuentra en un estado de fluctuación física y mental.
A pesar de que los estudios muestran que muchas atletas sienten los efectos del ciclo en su rendimiento, es asombroso ver la falta de discusión sobre el tema en los equipos atléticos cuando se implementa la programación (7). La evidencia incluso muestra que tres cuartas partes de un grupo de atletas estudiadas no tenían absolutamente ninguna comunicación con su entrenador respecto a su menstruación (1).
Promover el diálogo profesional y ampliar el conocimiento de las formas de utilizar las técnicas de nutrición y recuperación para trabajar con los cambios fisiológicos que se presentan a lo largo del ciclo, es muy importante y necesario.
Sería una tontería hablar sobre nutrición y tips a lo largo del ciclo menstrual sin reconocer que muchas atletas tienen amenorrea o luchan con componentes de la tríada de la atleta femenina. La tríada se define como "la interrelación entre la disponibilidad de energía, la función menstrual y la densidad mineral ósea existente en los espectros de salud a enfermedad" ( 8 ). RED-S (del inglés, Relative Energy Deficiency in Sport), introducido por el Comité Olímpico Internacional en 2014, es el término para los perjuicios de la salud y detrimento del rendimiento debido a la baja disponibilidad de energía en atletas masculinos y femeninos ( 8 ). Por lo tanto, la tríada se considera un subconjunto de RED-S específico para las mujeres. La escala del impacto de la tríada se demuestra en un estudio que evaluó a 40 atletas de élite resistencia. De este grupo, el 63% tenía baja disponibilidad de energía y el 25% tenía trastornos alimentarios (4). Además, el 60% tenía disfunciones menstruales, el 45% tenía problemas de salud ósea y el 23% tenía los tres componentes de la tríada (4). Este estudio también señala cómo las irregularidades menstruales a menudo se ignoran y son tomadas como un efecto secundario del entrenamiento, a pesar de los riesgos de osteoporosis prematura y factores de riesgo cardiovascular (4). Y hasta, tal como señaló otro estudio, las consecuencias sobre el rendimiento neuromuscular de atletas amenorreicas —aquellas con un período anormal o ausente—, en comparación con el de atletas eumenorreicas —aquellas con un período regular que dura alrededor de 3 a 8 días—, lo cual, según los investigadores esto probablemente sea debido a niveles más bajos de glucosa, estrógeno y triyodotironina (T3) junto con niveles elevados de cortisol (9). Con tantas atletas enfrentando estas realidades, los entrenadores deben trabajar para aumentar su conocimiento y diálogo en esta área a fin de entrenar eficazmente a sus atletas de una manera saludable.
Es fundamental que tanto deportistas como el cuerpo técnico comprendan los componentes del ciclo, desde el primer día del período hasta el inicio del siguiente, con el fin de optimizar el entrenamiento. Cada mes, en las mujeres eumenorreicas, el revestimiento del útero y el óvulo se desprenden a través de la menstruación (6). El ciclo se divide en dos fases generales (3, 6). La primera es la fase folicular, su inicio marcado por el primer día de sangrado menstrual (3, 6). La menstruación varía de 3 a 8 días (6). Los síntomas que las mujeres notan antes de esto, como hinchazón, cambios de humor, depresión, acné, fatiga, y otros que se asocian comúnmente con el síndrome premenstrual (SPM), normalmente comienzan a disminuir cerca del final de su sangrado menstrual (3). Alrededor del día 10-16, la maduración y liberación de un óvulo (ovulación) ocurre y marca el final de la fase folicular (6).
Aunque es difícil para las mujeres notar el día exacto en que esto ocurre, ciertas indicaciones, como aumento del moco cervical, temperatura corporal basal y dolor sordo en la parte inferior del abdomen (lado izquierdo o derecho), pueden usarse para desarrollar una idea general (5). En la fase lútea, se libera progesterona para estimular el crecimiento de la pared uterina (6). Sin la implantación de un óvulo fertilizado después de aproximadamente 9 a 11 días después de la ovulación, el cuerpo se prepara para desprenderse del revestimiento uterino junto con el óvulo no fertilizado (6). Esto puede conducir al desarrollo de cualquiera de los síntomas del síndrome premenstrual enumerados anteriormente, que duran hasta la menstruación (2). Con la fase folicular que normalmente dura entre 10 y 16 días y la fase lútea que normalmente dura 14 días, el ciclo completo es un total de 24 a 30 días (6). Con respecto a los cambios hormonales, los niveles de estrógeno son bajos durante la menstruación y comienzan a aumentar de manera constante hasta la ovulación (3, 6). El estrógeno luego cae con el inicio de la ovulación (3, 6). La progesterona permanece baja hasta después de la ovulación (3, 6). Luego, ambas hormonas comienzan a aumentar, hasta que otra caída conduce a la menstruación (3, 6). Comprender las fases del ciclo puede ayudar a alertar a los atletas y entrenadores sobre las condiciones físicas y mentales específicas con las que necesitan trabajar.
Debido a que cada mujer se ve afectada de manera diferente a lo largo de su ciclo menstrual, lo más importante es aumentar la comunicación entre el cuerpo técnico y las atletas, junto con la educación intencional del ciclo menstrual. Además, una de las mejores formas para que las atletas aprendan qué funciona mejor con su ciclo es llevar un diario del ciclo menstrual. De esta manera, una atleta puede aprender cómo se siente, con entrenamiento y nutrición. Para la población general de atletas femeninas, aumentar la ingesta de proteínas vegetales, omega 3 y 6, cereales integrales, calcio, vitamina D y vitamina B1 en la semana previa al día de inicio del período proyectado (fase lútea) puede ayudar a minimizar los síntomas comunes del síndrome premenstrual. Ser consciente de la ingesta de alimentos salados, fritos y azucarados también puede beneficiar a las atletas durante esta parte de su ciclo. Durante y después de su período, la carga de carbohidratos antes de las competiciones y los entrenamientos importantes puede resultar ventajosa.
Comprender la fisiología del ciclo menstrual con la educación adecuada puede minimizar efectos secundarios negativos mientras maximiza el entrenamiento atlético.
Referencias:
1. Armour, M, Parry, KA, Steel, K, and Smith, CA. Australian female athlete perceptions of the challenges associated with training and competing when menstrual symptoms are present. International Journal of Sports Science and Coaching 15(3): 316-323, 2020.
2. Bharati, M. Comparing the effects of yoga and oral calcium administration in alleviating symptoms of premenstrual syndrome in medical undergraduates. Journal of Caring Sciences 5(3): 179-185, 2016.
3. Draper, CF, Duisters, K, and Weger, B. Menstrual cycle rhythmicity: metabolic patterns in healthy women. Scientific Reports 1-15, 2018.
4. Melin, A, Tornberg, ÅB, Skouby, S, Møller, SS, Sundgot, BJ, Faber, J, et al. Energy availability and the female athlete triad in elite endurance athletes. Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports 25(5): 610-622, 2015.
5. Owen, M. Physiological signs of ovulation and fertility readily observable by women. The Linacre Quarterly 80(1): 17-23, 2013.
6. Reed, BG. The normal menstrual cycle and the control of ovulation. Ncbi.nlm.nih.gov. 2018. Retrieved October 2020 from https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK279054/.
7. Solli, GS, Sandbakk, SB, Noordhof, DA, Ihalainen, JK, and Sandbakk, Ø. Changes in self-reported physical fitness, performance, and side effects across the phases of the menstrual cycle among competitive endurance athletes. International Journal of Sports Physiology and Performance 15(9): 1324-1333, 2020.
8. Tenforde, AS, Beauchesne, AR, Borg-Stein, J, Hollander, K, McInnis, K, Kotler, D, and Ackerman, KE. Awareness and comfort treating the female athlete triad and relative energy deficency in sport among healthcare providers. German Journal of Sports Medicine 71(3): 76-80, 2020.
9. Tornberg, ÄB, Melin, A, Manderson Koivola, F, Johanssen, A, Skouby, S, Faber, J, and Sjoden, A. Reduced neuromuscular performance in amenorrheic elite endurance athletes. Medicine and Science in Sports and Exercise 49(12): 2478-2485, 2017.