16/07/2023
La actividad física, nuestra idiosincrasia de vida
Distintos documentales, investigaciones científicas, artículos periodísticos y demás notas dan cuenta de los beneficios de la actividad física realizada de manera regular, como si la misma fuera ajena a nuestra especie como Homo sapiens (hombre sabio) que data de aproximadamente 200 mil años de existencia.
Tan básico como vivir es hacer actividad física que se distingue claramente del ejercicio físico, y este sí es menos frecuentado por la población en general. Basta con analizar la especie desde su origen: nuestros ancestros debieron luchar por la supervivencia a diario y para ello debían realizar actividad física obligatoriamente no sólo en procura de comida (cazar para comer), sino, para evitar ser devorado por distintas especies carnívoras, y no sólo eso, a su vez había que luchar para reproducirse y perpetuar la condición de vida en un entorno hostil. Podemos inducir a partir de lo planteado, que si nuestra especie no hacía actividad física, yo no estaría escribiendo como vos leyendo.
Una paradoja a lo planteado sucede con el descubrimiento del trabajo sobre la tierra, desde la agricultura hace aproximadamente 10 mil años. El sujeto conocido como nómade por sus hábitos de vida, empieza a “gozar” de un estilo de vida más sedentario. A partir de tal suceso, de alguna manera, la especie humana encuentra determinada comodidad, porque ya no tenía que movilizarse tanto en procura de alimentos y los mismos con determinada previsibilidad estaban a mano, oponiéndose a nuestros inicios, donde el ser no sabía cuándo volvería a comer, por lo tanto: debía luchar, hacer fuerza y correr para proveerse de la alimentación necesaria cuando la hambruna lo acosaba.
Contextualizando el panorama, hemos ingresado en un vicio sedentario. En algunos casos sólo hace falta una llamada al delivery para que nos golpeen la puerta de casa y tengamos la comida. Pasamos de dar la vida por el alimento a marcar determinada cantidad de números desde el teléfono. Claramente hay un declive de la actividad física, y el sedentarismo con cuchillo y tenedor nos está esperando, siendo este último la cuarta causa de muerte a nivel mundial según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud).
La cuenta es sencilla, de 200 mil años de existencia, 190 mil hemos llevado a cabo una actividad física necesaria para mantenernos vivos y quizás desde hace algunas décadas incursionamos en el sedentarismo a modo de derrochar salud. La pregunta es la siguiente, ¿qué información prevalece en nuestros genes?
Es menester comprender que la actividad física hace a nuestra esencia como seres vivos, no debe plantearse como ajena a la especie. Es un imperativo para la subsistencia.