12/09/2026
POR QUÉ SARMIENTO CUESTIONÓ LA SOBERANÍA SOBRE EL SUR ARGENTINO
Por Revisionismo Historico Argentino
UNA MIRADA SOBRE LA PATAGONIA
Domingo Faustino Sarmiento ocupa un lugar central en la historia argentina. Fue educador, escritor, periodista y presidente de la República, pero detrás de esa figura consagrada existe también un pensamiento político y económico que merece ser leído en toda su dimensión, especialmente cuando se analizan sus posiciones respecto del comercio, la Patagonia y la relación de la Argentina con las potencias extranjeras. Sarmiento estaba profundamente influido por el modelo británico y consideraba que Inglaterra representaba una forma avanzada de organización política, económica y social. Para él, el comercio libre constituía uno de los caminos fundamentales hacia el progreso. El problema aparecía cuando esas ideas chocaban con la realidad de un país habitado por gauchos, campesinos y trabajadores rurales que no encajaban en el modelo de sociedad que pretendía construir.
Su conocida oposición entre “civilización” y “barbarie” no fue solamente una discusión cultural. También implicaba una determinada concepción sobre quiénes debían ocupar, trabajar y gobernar el territorio argentino. En numerosos escritos, Sarmiento describió al gaucho con un profundo desprecio. En Obras Completas, Tomo 23, página 297, habló de “la depravación moral del gaucho, su ociosidad habitual, su falta de apego al suelo, su predisposición a correr donde lo atrae la guerra y la revuelta”. En el Tomo 1, página 297, llegó a definir al pueblo argentino como “canalla, plebe, vulgo, muchedumbre, populacho, chusma”. No eran simples palabras aisladas: formaban parte de una concepción política que buscaba transformar profundamente la sociedad argentina.
LA PATAGONIA COMO TERRITORIO SIN FUTURO
Una de las cuestiones más llamativas aparece al revisar sus escritos sobre el sur. En el material citado de El Nacional, Sarmiento sostenía que el territorio comprendido entre el Río de la Plata y Magallanes no presentaba las condiciones necesarias para convertirse en una región de grandes ciudades. Escribía: “Al sur desde el Río de la Plata a Magallanes, no tiene territorios que por opulencia y variedad de su vegetación, por la profundidad y utilidad de los ríos que desembocan al océano, prometan servir de asiento a grande y florecientes ciudades”. Agregaba que allí habría “villorrios en puertos mal abrigados”, mientras que las grandes ciudades se desarrollarían en otras regiones.
La importancia de estas palabras se comprende mejor con el paso del tiempo. Hoy sabemos que la Patagonia concentra recursos fundamentales para la Argentina: petróleo, gas, pesca, producción ganadera, agua dulce y una posición estratégica frente al Atlántico Sur y la Antártida. Aquella región considerada distante e inhóspita terminó convirtiéndose en una de las grandes reservas económicas y estratégicas de la Nación.
Pero existe otra afirmación de Sarmiento que resulta todavía más significativa: “Nosotros necesitamos por el contrario reconcentrar nuestras fuerzas, dentro del Río de la Plata, a lo largo de sus afluentes”. Pensar la Argentina alrededor del Río de la Plata significaba dejar en un segundo plano una enorme porción del territorio nacional. Y el problema no era solamente económico. En el siglo XIX, Gran Bretaña había construido su poder alrededor del dominio de los mares, las rutas comerciales, los puertos y los territorios estratégicos. Por eso, la Patagonia y el estrecho de Magallanes tenían una importancia geopolítica que excedía ampliamente cualquier cálculo sobre su riqueza inmediata.
LA ADMIRACIÓN POR INGLATERRA
La admiración de Sarmiento por Inglaterra aparece reiteradamente en sus escritos. En Obras Completas, Tomo 38, página 255, destacaba “la suprema aptitud y asegurado desarrollo de la capacidad gobernativa” británica, en contraste con la experiencia argentina. Su mirada sobre Inglaterra estaba vinculada con una profunda confianza en el modelo anglosajón y con la convicción de que la Argentina debía acercarse a ese mundo.
Esa admiración también aparece cuando analiza el avance colonial británico. En el Tomo 13 de sus Obras Completas, página 334, escribió: “¿Quién le ha estorbado para apoderarse y retener un pequeño fuerte en Centro América, no obstante las reclamaciones del gobierno? ¿Quién le ha impedido colonizar las Malvinas?”. La frase merece ser leída con atención porque revela una naturalización de la expansión británica que resulta difícil de conciliar con una concepción estrictamente soberanista.
No se trata de afirmar que Sarmiento haya firmado una entrega formal de las Malvinas, la Patagonia o el estrecho de Magallanes. No existe tal acto. La discusión histórica es otra: determinadas ideas de Sarmiento podían favorecer una concepción de país profundamente vinculada y subordinada económica y estratégicamente a la potencia británica. Mientras otros dirigentes entendían la soberanía territorial como una cuestión irrenunciable, Sarmiento veía en el poder británico una garantía de civilización, comercio y progreso.
EL SUR QUE LA HISTORIA TERMINÓ REVALORIZANDO
La soberanía argentina sobre la Patagonia no fue obra de un solo hombre ni de una sola corriente política. Fue el resultado de décadas de conflictos, ocupación territorial, negociaciones y disputas internacionales. Pero existía una idea fundamental que no podía quedar subordinada al cálculo económico: el territorio formaba parte de la Nación.
San Martín, Belgrano, Güemes, Artigas, Rosas y tantos otros comprendieron la patria desde una perspectiva mucho más amplia. La Nación no terminaba donde resultaba cómodo gobernar ni donde comenzaban las dificultades geográficas.
El tiempo terminó demostrando algo que muchas teorías económicas del siglo XIX no pudieron prever. Aquella Patagonia considerada lejana adquirió una importancia extraordinaria: Vaca Mu**ta, petróleo, gas, pesca, producción ganadera, agua dulce, Atlántico Sur y proximidad con la Antártida. Lo que parecía un territorio marginal terminó siendo una de las principales reservas estratégicas de la Argentina.
Por eso revisar los escritos de nuestros grandes personajes no significa negar sus aportes. Significa leerlos completos, con sus virtudes, sus aciertos, sus contradicciones y también sus errores. Sarmiento fue una figura fundamental de la Argentina del siglo XIX, pero también fue un hombre de su tiempo, con profundas admiraciones y concepciones políticas que deben ser discutidas a la luz de sus propios escritos.
Porque una Nación no se construye solamente con escuelas, ferrocarriles e instituciones. También se construye defendiendo aquello que posee. Y cuando se trata de la Patagonia, Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida, la discusión nunca fue solamente económica. Fue, y sigue siendo, una cuestión de soberanía.
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📌 ALIAS: zanni.damian
📌 Titular: Damian Leandro Zanni
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