09/04/2019
Cuando pensamos o estudiamos el método o la filosofía de Systema, con frecuencia nos equivocamos en un punto. Solemos pensar que el “Control del Ego”, el “Control del Miedo”, la “Aceptación del dolor” y el “Escape de la Zona de Confort” son objetivos a cumplir. Y nos olvidamos que esos cuatro principios son ACCIONES, no FINES. No son “algo a lograr”, sino que son “el camino para lograr algo más”. Como bien lo indica cada definición, son acciones, no objetivos. Hablar del “Ego”, o del “Miedo”, o cualquiera de los otros ítems, como meta final y no como camino, es la forma de alejarse de la autosuperación.
La evolución personal no puede ser medida en palabras o análisis discursivos. Es algo que simplemente, sucede, y que debe ser externo al autoanálisis. Es como ver crecer un hijo (o una mascota). Uno no percibe, día a día, que crecen. Es natural. Cambia el tamaño, cambia la percepción, y cada tanto, casi como una broma, uno recuerda cómo eran hace años, cuando eran pequeños.
Uno no percibe que las flexiones de brazos cada vez son más sencillas. Solamente lo son. Y un día al azar, cuando hace 10 o 20 de corridas, recuerda que tan solo unos años atrás no podía hacer ni 3. Uno no percibe que su postura cambia, o que su determinación se fortalece. Simplemente, puede (quizás) dejar de fumar con más facilidad que las veces que lo intentó antes (ejemplo personal). O no dejarse avasallar en el trabajo. O volver a estudiar. O cualquier otro caso que nos ocurra. En eso reside la AUTOSUPERACIÓN, el EMPODERAMIENTO y la APERTURA MENTAL.
Ser la mejor versión posible de nosotros mismos.
En eso reside SYSTEMA.