16/09/2026
🦅 | POESÍA, BARRIO Y PASIÓN VARELENSE📚
Hay amores que no se explican con tácticas ni tablas de posiciones; se sienten, se escriben y se transforman en arte. En Florencio Varela, la literatura y el fútbol se abrazaron en el Museo Municipal durante la presentación de "Pinceladas de versos y suspiros", el quinto libro de la poeta Liliana Fresco. Una obra que nos confirma que Defensa y Justicia trasciende largamente el deporte para ser un pilar de nuestra cultura local.
✒️ La pluma de esta poeta varelense nació de la resiliencia más profunda. Tras la trágica pérdida de su hijo en 2015, encontró en las letras un refugio para el alma: "Con mi dolor de madre, le rendí homenaje a sus vidas con poesías".
🏟 Instalada hace 44 años en el barrio Santa Rosa, a escasos metros del "Tito" Tomaghello, el Halcón se metió de lleno en el ADN familiar. Ese amor se vive a flor de piel en cada partido, como un ritual sonoro: "Lo que más disfruté siempre es escuchar la hinchada desde casa; grito, canto y celebro como si estuviera en la cancha".
🫂 Un sentido de pertenencia inquebrantable que sus hijos pasean por todas partes, y que ella misma supo defender con arte. Cuando algunos vecinos se quejaban por el bullicio que llegaba desde el estadio, Liliana retrucó de la única forma que sabe, escribiendo: "Tanto amo esa música de mil voces, que no podía dejar que se quejen de algo tan bello".
👏🏼 En Florencio Varela, el fútbol también se lee, se recita y acaricia el alma.
EL DOLOR TRANSFORMADO EN VERSOS❤️🩹
La obra literaria de Liliana no nació de la casualidad, sino de la resiliencia más profunda y del amor incondicional. Aunque amó la poesía desde muy chica, su pluma se hizo pública tras atravesar el golpe más duro que puede recibir una madre.
💪🏻"Fue en el 2018 que publiqué mi primer libro, 'Mauro por siempre', a raíz de haber perdido a Mauro y a mi nuera en 2015 en un trágico accidente. Con mi dolor de madre, le rendí homenaje a sus vidas con poesías", relata con una valentía admirable.
☺️ Siguiendo los pasos de su hijo mayor, Rodrigo, quien también había escrito un libro dedicado a su hermano, Liliana encontró en las letras un refugio para el alma. Su nueva obra, Pinceladas de versos y suspiros, es una recopilación íntima inspirada en sus "sentimientos, emociones y el amor a lo largo de mi vida".
📚 Su obra la encuentran contactándose con el perfil de Instagram () o en su Facebook Liliana Fresco.
🍬 UN KIOSCO 100% HALCÓN
Hace 44 años, Liliana llegó desde su Quilmes natal para echar raíces y formar su familia en Florencio Varela. El destino quiso que se instalaran en el barrio Santa Rosa, a escasos metros de la cancha de Defensa y Justicia. En aquellos primeros años de la década del 80, cruzarse a los jugadores viajando al entrenamiento en el colectivo de la línea 4 era una postal de todos los días. Esa cercanía hizo su magia: "Teníamos nuestros cuadros, pero Defensa fue nuestro también desde el primer momento", confiesa.
🔰 Ese sentido de pertenencia la llevó a defender los colores en su vida cotidiana. Entre 2001 y 2007, tuvo un local llamado "Mi Quiosco" frente al hospital Mi Pueblo. Al ver que le ofrecían merchandising de todos los equipos menos del club de su ciudad, decidió intervenir: "Le encargué a una chica que fabricaba pulseras que me hiciera pulseritas con los colores y el nombre de Defensa. Me parecía raro que nadie las hiciera" relata con el orgullo de haber sido pionera en su cuadra.
🦅 Ese amor incondicional se mantiene intacto. Tanto es así que, presentando sus libros en la Peatonal varelense, se cruzó con la mascota del Halcón y no dudó en pedirle esta foto. "Y hasta lo hice hablar", recuerda entre risas. Una auténtica varelense por elección, que adoptó al club de su ciudad como una bandera para toda la vida.
👕 LA CAMISETA A TODAS PARTES
Para Liliana, el amor por Defensa y Justicia no se quedó únicamente en el patio de su casa en el barrio Santa Rosa; se transformó en una herencia viva que sus hijos se encargan de lucir con orgullo en cada paso que dan.
🇧🇷 Ese sentido de pertenencia quedó marcado a fuego en anécdotas inolvidables. Tras el durísimo golpe familiar que sufrieron en 2015, su hijo mayor, Rodrigo, emprendió un viaje a Brasil buscando sanar. El reencuentro fue una postal que Liliana atesora en el corazón: "Nunca me olvidaré el día que regresó a casa de sorpresa, muy por demás delgado, bronceado a más no poder y en ojotas, con la remera de Defensa. Contó que allá algunos argentinos lo reconocían y que se sentía más cerca nuestro mostrando el equipo de Varela".
💪🏻 Esa misma militancia de los colores la ejerce también el más chico de la familia, traspasando las fronteras del conurbano sur. "Vive en Lomas, se encargó una remera del Defe Campeón y sale a entregar pedidos con la remera de Defensa", cuenta Liliana con el orgullo de una madre que supo transmitir la pasión intacta.
Porque sin importar en qué ciudad, país o circunstancia se encuentren, el Halcón es mucho más que fútbol: es un hilo invisible que los mantiene siempre unidos a casa.
"LA MÚSICA DE MIL VOCES"🎶
Vivir a escasos metros del Estadio Norberto "Tito" Tomaghello convirtió a Liliana en una oyente privilegiada. Durante años, su conexión más fuerte con Defensa y Justicia fue a través de los oídos: "Lo que más disfruté siempre es escuchar a la hinchada desde casa; se escucha como si estuvieran en mi patio y yo grito, canto y celebro".
✒️ Sin embargo, esa devoción se transformó en poesía la noche en que algunos vecinos se quejaron por el bullicio de los bombos en un día de partido. Fiel a su estilo, Liliana no discutió, sino que agarró lápiz y papel. "Tanto amo esa música de mil voces, que no podía dejar que se quejen de algo tan bello", relata sobre el origen del poema dedicado a la hinchada, un texto que hoy forma parte de sus libros y de la cultura popular varelense.
🏟 Aquel anhelo profundo de "meterme en esa tribuna y ser parte", que escribió como un deseo durante los días duros de encierro en la pandemia, finalmente se hizo realidad. Y lo logró de la forma más barrial y hermosa posible: "Un día pude ir y fui parte de esa hinchada que amo, gracias al Madu, un hincha de siempre que hasta me regaló su remera".
Ese día, Liliana dejó la ventana de su casa para cantar, gritar y saltar desde la popular Matadero, siendo, por fin, una más de esas mil voces que tanto defendió con su pluma.
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