13/03/2025
Desde que decidí ser Profe, comprendí que las críticas llegarán. Me señalarán por pisar el pasto, llenarlo de barro y desgastarlo, sin que sepan que ese barro no es mi creación, sino el reflejo de mi proceso.
Recorrí senderos en los que aprendí que, en la vida, seremos olvidados rápidamente; sin embargo, aquellos que persisten lo hacen porque han absorbido una parte de nosotros.
Desde el primer día, noté que animales, niños y ancianos nos saludan más por respeto que por el mero conocimiento que impartimos.
Me encontré con un destino que me enseñó a mirar más allá de una simple mirada, a escuchar más que un suspiro, a reconocer la fatiga y a sobrepasar límites que parecían inalcanzables.
Descubrí que pocos alcanzan su destino, y que cada persona es más feliz cuando persigue su propio “10”, dejando atrás estereotipos vacíos y sin sentido.
Aprendí a compartir lágrimas, a sentir el miedo ante mis propias decisiones y a volver a preguntar sin temor a la respuesta.
Porque, al fin y al cabo, entendí que al mirar a quienes entreno veo a personas dispuestas a darlo todo, a dejar de lado lo aprendido y a encontrarse a sí mismas en el camino.
Al elegir ser Profe, sabía que perdería más de lo que ganaría; sin embargo, comprendí que cada logro es solo un fragmento de lo que cada uno entrega.
Gus Mareque❤️