09/03/2020
Reabrí este antro (?) después de mucho porque necesito descargar. No lo necesité en mucho tiempo y casi que me olvidé lo catártico que es. No lo necesité ni después de lo de Lima, tampoco después de volver a eliminarlos de una copa (de la más linda). Pocas veces sentí este vacío, el que siento en estos días. River es un club inmenso, tan grande que de nueve décadas de fútbol profesional fue el dominador absoluto en seis. El que más temporadas en primera tiene, el que no necesitó que la AFA le decretara que tenía que estar en primera, el que más vueltas dio, el que más partidos ganó y el que menos perdió. El que tuvo a dos balones de oro, el que tiene el mejor estadio, las mejores inferiores, los mejores ídolos. Todo eso desemboca en que, también, es el que más exige. Mucho leí en estos días "Gallardo nos malacostumbró, no es normal ganar lo que ganamos" y varias cosas más. Por un lado no sólo no es normal todo lo que ganamos, es algo totalmente extraordinario y sin ningún tipo de antecedentes, eliminándolos a ellos cuantas veces quisimos. Por el otro, no es culpa de Gallardo que exijamos, él sólo entendió a la perfección lo que significa River, que viene siendo así de grande desde mucho antes de su llegada. Es raro, porque estamos a un nivel tan alto, que siempre que perdemos es ahí nomás, tan ahí nomás que roza (o es) la pecheada, porque si no es con la hazaña a River no se le gana. Racing en el catorce, Lanús veinte diecisiete, Flamengo (el club más importante de Brasil que había hecho una inversión totalmente imposible en el fútbol argentino) hace un par de meses y este campeonato ahora. La única diferencia entre los anteriores y este es que es el único en el que el campeón (o el que nos eliminó) jamás nos superó, vinieron a esconderse en el Monumental y fueron campeones por un cóctel explosivo entre puntos pelotudos que perdimos (San Lorenzo, Vélez, Defensa y el mismo boca), principalmente en el Monumental y una sucesión de operaciones tanto mediáticas como de su parte completamente evidente. Que entrenan para tirarse, que somos violentos, que elegimos árbitros, que los condicionamos, que nos dan muchos penales, que el VAR y que la co**ha de su madre. Que Defensa va a ir para atrás porque está Crespo (y así les fue en la copa), que Atlético no se juega nada. Eso es sospechoso pero el técnico de Gimnasia haciendo la gallinita en el entretiempo es totalmente normal. Tanto condicionamos a los árbitros que dos penales y un gol clarísimos los tres no nos dieron. A pesar de esto, es inútil llorar, nos quedamos ahí nomás por cuestiones propias, metiendo los penales a Vélez y San Lorenzo éramos campeones, pero de qué nos sirve eso ahora. Es real que me quiero morir, que fue literalmente uno de los peores días de mi vida, pero bueno, es fútbol y a veces toca, y a pesar de todo lo anterior, ellos hicieron lo que tenían que hacer, lo que nosotros no hicimos, ganar los partidos fáciles. Es la desventaja de ser el más grande, contra vos todas son finales, contra ellos se ve que no tanto. Para cerrar, no quiero pasar por alto que ellos vienen hablando de que se terminó una "rachita". Por un lado, quién dice que se terminó? Por el otro, rachita? Es literalmente lo más grande que pasó en la historia del fútbol argentino por lo menos, y no nos olvidemos que hace unos meses los eliminamos en su cancha en una semifinal de Libertadores. Hasta hace quince meses y un día, la misma instancia era el clásico más importante de la historia, y lo perdimos por penales, y ahora le quieren bajar el precio a lo que vivimos el veintidós de octubre. "Pero perdiste la final" nos dicen, cuando viví diez años (y más también) sufriendo con la gallinita del señor del cuello en una copa que no sólo no ganaron, sino que la perdieron contra un ignoto Once Caldas, no contra una potencia como el Flamengo. Y no sólo nosotros los eliminamos ese día, esa fue la quinta consecutiva, incluyendo dos finales de las cuales una es la más importante de la historia, y esos sí que fueron mano a mano.
No hay que bajarle el precio a la Superliga, obviamente vale menos que una copa pero hoy era nuestro objetivo, y no cumplirlo duele. Si te alegra la vida ganar, es lógico que también te la amargue perder, más todavía cuando es así, y cuando los que festejan son ellos. No quedará otra, masticar bronca, tragar, y ganar lo que se viene, que es mucho más importante, y ya arrancamos tres puntos abajo.
Eternamente agradecido con el equipo, pero esto sigue, porque esto es River y no podemos relajar.