20/05/2026
¿Sabías que una de cada tres personas en el mundo tiene hipertensión?
Junto al tratamiento farmacológico, tenemos muchos otros factores del estilo de vida que desempeñan un papel tan o más importante en el control de la misma: el peso corporal, la nutrición, el estrés, el sueño, el tabaquismo, y, especialmente, el ejercicio físico.
De hecho, cada vez que hacemos una sesión de ejercicio nuestro organismo responde prácticamente como un fármaco, se liberan múltiples sustancias con multitud de funciones que van desde vasodilatar las arterias hasta reducir la inflamación.
Es así que la práctica regular de actividad física produce otras adaptaciones a largo plazo como el aumento del diámetro de las arterias, mejorar la función endotelial y disminuir la estimulación del sistema nervioso simpático (que induce vasoconstricción).
El ejercicio puede actuar como una polipíldora con múltiples efectos anti-hipertensivos, que van desde mejorar la función y estructura vascular a reducir la hiperactivación del sistema nervioso simpático o reducir el peso corporal. Por ello debe ser parte fundamental en la prevención y el tratamiento de la hipertensión. No solo contribuye a reducir la misma, sino que puede llegar a disminuir la cantidad de fármacos necesarios o mejorar su eficacia en pacientes que ya no responden a la medicación.
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