15/07/2026
Nadar más rápido no siempre significa hacer más fuerza o movimientos más rápidos.
Muchas veces el problema está en todo lo que te estás frenando sin que lo notes: una cabeza demasiado alta, la cadera hundida o las piernas separadas.
En el agua, cada desalineación aumenta la resistencia y te obliga a gastar más energía para avanzar lo mismo.
La clave es simple: cuanto más estable y alineada sea tu posición, mejor vas a aprovechar cada brazada.
Alineate. Frenate menos. Avanzá más.
Guardá este post y revisá tu posición en el próximo entrenamiento