30/08/2022
El entrenamiento de las Formas (o Katas) es la repetición interminable de lo mismo una y otra vez durante años. Y no son sólo los movimientos físicos los que necesitan un pulido crítico y refinado, sino también la mente y el espiritu.
Muchísimo tiempo se debe dedicar al entrenamiento físico, y cada golpe, cada defensa, cada movimiento del pie debe ser el correcto; sin embargo el objetivo final de la práctica de la Forma se encuentra, oculto, desarrollándose a su vez en cada repetición: el entrenamiento mental.
Un Maestro comprometido velará por el desarrollo de tres aspectos mentales en concreto:
1- La Mente Atenta
En este estado todos nuestros sentidos están activados y conectados con el entorno.
2- La Mente en Blanco
Ningún miedo, ansiedad, juicio u opinión nos asalta. Somos libres del pensamiento.
3- La Mente Inamovible
En este estado permanecemos equilibrados e inalterables a lo que suceda. Ningún ataque físico o verbal puede afectar nuestra compostura.
Sin la correcta actitud mental ninguna forma estará completa, ningún estilo tendrá espíritu, ningún practicante alcanzará la esencia.
Se pueden ganar muchas medallas, se pueden exhibir grandes proezas técnicas, gran fuerza, elongación y velocidad y convertirse así en un gran deportista o un gran artista. Pero, sin la correcta actitud mental, no se puede alcanzar el objetivo supremo: la virtud marcial.