20/01/2020
El 30 de noviembre se realizo una fiesta sorpresa para celebrar los 40 años que llevo practicando Kung Fu, realmente fue un festejo inolvidable desde todo punto de vista, muy alegre y muy emotiva, porque entre los invitados estuvo el maestro Horacio Di Renzo, para mi el responsable principal de que yo aprendiera Kung Fu, para quien no tengo suficientes palabras de agradecimiento por sus enseñanzas y amistad,, también estuvo parte de mi familia, algunos amigos colegas y hermanos de Kung Fu, como Martín Ugarte, Jorge y Juan Rizzo, Diego González, Guillermo Fernández, Leonardo Vera, Hugo Wolgelenter. Y por supuesto alumnos de Dragón Rojo y Hao Jia, acompañados por sus familiares. Sin entrar en los detalles de la fiesta, el que no pudo ir, se lo perdió,, puedo decir que fue uno de los días mas felices de mi vida, este gran regalo se lo debo a mis alumnos mas antiguos, por supuesto sin desmerecer la colaboración y participación de todos los que de una u otra manera aportaron su granito de arena para organizar y llevar adelante semejante evento. Cuando comencé a practicar Kung Fu en noviembre del 1979, no tenia ni la mas minima idea del impacto que esto iba a tener en mi vida, como tantos adolescentes de aquella época fuimos impulsados por figuras como Bruce Lee, Jackie Chan, David Carradine y las clásicas películas chinas, pero luego llego la oportunidad de enseñar Kung Fu en 1988, y fue entonces cuando mi vida comenzó a cambiar de manera muy impactante, con la llegada de mi primer alumno Daniel Pereyra, luego José Demarco, Hugo Cutraro y así sucesivamente comenzaron a venir mas y mas,, por supuesto muchos se quedaron en el camino, pero Daniel Pereyra volvió para este festejo, y fue una gran alegría volver a verlo después de tantos años. A través de la practica pude conocer gente maravillosa, alumnos, maestros y entusiastas de este maravilloso arte, como también de otras artes marciales, pero lo mas importante que me ha sucedido es tener esta gran familia marcial, con quienes venimos compartiendo nuestras vidas por mas de 30 años, demás esta decir lo que siento por ellos, y por supuesto también están mis maestros quienes me apoyan y depositan en mi sus conocimientos para seguir la tradición. Agradezco infinitamente a todos por el gran cariño que me brindan siempre, a los que ayudaron y aportaron, incluso desde la distancia, no quiero nombrar a nadie por si me olvido de alguien. Muchas gracias por este gran regalo.
Ruben Chavez