08/09/2019
El Lobo te llama
¿Y si vamos todos? ¿Todos? Sí, todos.
El Lobo te llama y tenés que ir. Y tenemos que encontrarnos todos. Que lindo sería entrar y volver a vernos. Poder entrar como cuando éramos chicos. Corriendo, adelantándote a los pasos de tu abuelo o soltándote de la mano de tu viejo para abrazarte con los pibes o abrazadas de la mano con esa madre de fierro que podría tener 5 equipos en semejante corazón pero que decidió criar a sus 3 hijas con la fuerza de ley y haciendo justicia las volvió fanáticas de los colores más lindos.
Los colores son los del Lobo. Esos que se ven hasta cuando vamos de noche, como los ojos del lobo debe ser. Te preparas todo el día para esa noche, hermosa tarde de ansiedad. Desde la mañana le guiñaste el ojo a la casaca que elegiste para ir. Solo una petisa en séptimo grado te puso así de nervioso. Quizás el primer atropello en un recreo cuando el vecino te dijo algo atolondrado que si querías podían volver juntos. Hoy se vuelve. Se vuelve a sentir todo eso. Es ansiedad, algo de nervios pero sobretodo amor. Supongo que el amor es eso qué pasa como sentís electricidad en el cuerpo cuando sabes que la felicidad te espera. Tiene cáscara de miedo porque también puede decirte que no, puede no querer tu abrazo o puede perder, pero vas igual.
Cada fibra del cuerpo te quiere llevar. El Lobo te llama y sabes que tenés que ir. Aunque allá sabes que pueden romperte el corazón sabes que vas a ir. Si no es este fin de semana será el próximo o te revolcarás en un sillón algún día a 800 kilómetros deseando con toda el alma estar en esa tribuna. No importa cuán lejos te vayas, vas a sentir que el Lobo te llama.
Y sí, y cómo no lo vas a sentir si ahora estamos volviendo. Nos estamos enamorando como en esa primavera de Canchón, como en esa tarde de plaza, como en esa mirada de patio escolar. Estamos mirando a los ojos a este equipo y nos estamos reconociendo. El equipo habla como nosotros, se come las mismas letras al hablar relajado o usa esa expresión que siempre te da gracia y nadie entiende en otra provincia. Volvé a enamorarnos Lobo.
El Lobo te llama y vas a ir. Vamos a ir. Vamos a empezar a estar todos. Vas a recuperar esa rutina que tenías con tu viejo, quizás lo extrañes pero lo lleves igual al lado del escudo. Cuando mires al cielo estarán todos esos que veías ahí. Las caras de esos que se sentaban cerca, las miradas de tantos otros que éramos nosotros dentro del 23 de Agosto aunque sin conocernos. Éramos nosotros cuando estábamos ahí porque no nos conocíamos más que por eso, sabíamos que éramos hinchas los dos y sentíamos el mismo amor. Eso era todo lo que necesitábamos saber.
Y por eso volvemos. Porque queremos estar juntos otra vez y hoy más que nunca. Porque tenemos que poder, se tiene que dar. Está todo para empezar a compartir este camino con aires de primavera. Porque ya se va el frío y se empieza a sentir el viento norte. Esa sequedad en el aire anuncia algo lindo. Somos nosotros volviendo. Los colores de siempre todos juntos por Jujuy.
Y salgo para la cancha, me sueño yendo la noche anterior. Me cruzo en la esquina con el mismo vendedor de banderas y gorros. Y doy una vuelta en cada rincón. Ya se siente el olorcito de los choripanes chispeantes que siempre hará la Maria Mendoza para el lado de la Lobo Norte, la única que vio todos los ascensos y también la que se bancó todas las malas. Las malas en serio, no solo los resultados del fútbol. Creo que me verá pasar Polita por la esquina y cuando me mire don Segundo Martínez ya sabrá lo que quiero de su bandeja. Lobo por siempre pienso y me rio porque al pasar por la avenida me acordaré de Lobito for ever y me mando para adentro. Entro por el playón donde a veces aparecen los que no contagian esperanzas pero me giro y cerca del kiosco ya construyen su propia Tacita de Plata los pibes. Y me ilusiono en La sonrisa de ellos. Yo tengo que alentar, si el Chino Aimi sigue corriendo a cada pelota yo tengo que cantar todo lo que me dé el aire. Cuando Carlos lo suba al Chino a sus hombros todos querremos ser ese Niño con piel de lobo que jamás se sacará la camiseta ni olvidará los partidos con su viejo.
Pasá un poco de bica y disfrutá. Meté aire profundo y sentite en casa. Ahora sos vos el que lleva al viejo, el que extraña a la vieja, el que se manda las cagadas y el que viene a ponerle el hombro también al equipo.
Y ahora nos toca volver. Volver y alentar. Volver y acompañar. Volver y aportar. Volver. Nos toca volver. El Lobo te llama y te quiero ver volver. Andá por todos los que no vamos a poder. Abrazate por todos los que ya no lo tenemos, decile que la queres por todos los que la extrañamos. La camiseta es tuya pibe, jugá. La historia es tuya piba, peleala. Esa cancha es nuestra, hagámosla única. El equipo es tuyo Popeye, contagianos.
El Lobo te llama. Volvé. Tu casa te espera. Y seguí volviendo, seguí alentando. Vamos a volver. El Lobo te llama.
Por Máximo Tell.