10/03/2015
La sonrisa de ellos es la mía
Y quiero gritar esta victoria en la cara de los que no creen.
De los que tiran la toalla
De los que dicen "ya está" o "ya fue" o "es suficiente".
Y no es que les tenga bronca, al contrario.
Tengo bronca que escuchen esa parte de ustedes.
Porque todos, todos tenemos miedo y tenemos fe,
Y elegimos, cada día que nos levantamos, como lo vamos a vivir.
Escuché cientos, o miles de veces, que el tenis argentino está en picada, que después de Delpo ya no hay nada. Escuché y leí tantas cosas...
Quiero gritar esta victoria en la cara de los que aman el conflicto, de los que se relamen en la destrucción.
Quiero ponerme en ese grupo con los muchachos y saltar.
Porque la sonrisa hoy no me la borra nadie, y me va a durar un buen tiempo.
El mañana, depende de como encaremos las cosas hoy.
Y hablar está bien, pero también hay que hacer.
Hoy no se cobró entrada y Tecnópolis estuvo lleno.
Lleno de argentinos que tienen fe, y que a pesar de todo lo que nos pasa, eligen seguir creyendo y luchando.
La realidad la construimos todos los días, entre todos, con lo que pensamos, con lo que decimos y con lo que hacemos.
Juan Martín del Potro estuvo presente, ni siquiera jugó y nadie le reclamó nada, al contrario, recibió aplausos, elogios y cariño.
No es tan difícil, aunque parezca, es ponernos de acuerdo e intentar tirar todos para el mismo lado.
Es decidir tener fe, elegir tener fe, agachar la cabeza y seguir yendo para adelante, así rebotemos una, dos, cien, mil o un millón de veces.
Esta serie la ganó Vilas, Batata, La Legión, Jaite, Tito, El Mago, El Gato, El Rey, Orsa, Delpo, Luli (y tantos otros más). Esta serie la ganamos todos, con cada aporte, grande o pequeño, que hicimos al tenis argentino.
Esta serie se ganó en el punto por punto, esta serie se ganó en la trinchera.
La sonrisa del tenis es la nuestra. Y estamos otra vez en los cuartos de final de la Copa Davis.
Tal vez ustedes, los que no creen tanto, se empiecen a dar cuenta.
Pero el mundo ya lo sabe.
Argentina es una cantera de buen tenis, y que esto siga así, es un poco responsabilidad de todos nosotros.
Texto: Diego Amuy
Foto: Atu Ruhle
La sonrisa de ellos es la mía
Y quiero gritar esta victoria en la cara de los que no creen.
De los que tiran la toalla
De los que dicen "ya está" o "ya fue" o "es suficiente".
Y no es que les tenga bronca, al contrario.
Tengo bronca que escuchen esa parte de ustedes.
Porque todos, todos tenemos miedo y tenemos fe,
Y elegimos, cada día que nos levantamos, como lo vamos a vivir.
Escuché cientos, o miles de veces, que el tenis argentino está en picada, que después de Delpo ya no hay nada. Escuché y leí tantas cosas...
Quiero gritar esta victoria en la cara de los que aman el conflicto, de los que se relamen en la destrucción.
Quiero ponerme en ese grupo con los muchachos y saltar.
Porque la sonrisa hoy no me la borra nadie, y me va a durar un buen tiempo.
El mañana, depende de como encaremos las cosas hoy.
Y hablar está bien, pero también hay que hacer.
Hoy no se cobró entrada y Tecnópolis estuvo lleno.
Lleno de argentinos que tienen fe, y que a pesar de todo lo que nos pasa, eligen seguir creyendo y luchando.
La realidad la construimos todos los días, entre todos, con lo que pensamos, con lo que decimos y con lo que hacemos.
Juan Martín del Potro estuvo presente, ni siquiera jugó y nadie le reclamó nada, al contrario, recibió aplausos, elogios y cariño.
No es tan difícil, aunque parezca, es ponernos de acuerdo e intentar tirar todos para el mismo lado.
Es decidir tener fe, elegir tener fe, agachar la cabeza y seguir yendo para adelante, así rebotemos una, dos, cien, mil o un millón de veces.
Esta serie la ganó Vilas, Batata, La Legión, Jaite, Tito, El Mago, El Gato, El Rey, Orsa, Delpo, Luli (y tantos otros más). Esta serie la ganamos todos, con cada aporte, grande o pequeño, que hicimos al tenis argentino.
Esta serie se ganó en el punto por punto, esta serie se ganó en la trinchera.
La sonrisa del tenis es la nuestra. Y estamos otra vez en los cuartos de final de la Copa Davis.
Tal vez ustedes, los que no creen tanto, se empiecen a dar cuenta.
Pero el mundo ya lo sabe.
Argentina es una cantera de buen tenis, y que esto siga así, es un poco responsabilidad de todos nosotros.
Texto: Diego Amuy
Foto: Atu Ruhle