09/05/2026
VENTANA ROSA
Una lámpara de sal, bendijo aquella sacra ventana, que pobló mis días, de rosa e historias.
No sé si respondía a un decreto, ritual o manía.
Solo sé que a las 2 de la madrugada la ventana se iluminaba.
Con lluvia, sin ella. Con cara de otoño, suavidad de primavera, rispidez de invierno o liberación estival.
Me atraía hace años. Era la única encendida a esa hora. La de mi medicamento.
Suerte de diálogo mudo teníamos. Mi imaginación y su permanencia
Palidecía en los plenilunios y se expandía en rosas de silencio.
Por las últimas vacaciones, me ausenté unos días y confieso que la eché de menos. El compartir soledades y distancia cercana, tiene magia.
Al mi retorno, ya en el ascensor al piso 12, la ansiedad me abrazó con ganas. Todo en orden. Menos las emociones. Solo restaba aguardar a las 2 a.m . para el encuentro.
Encuentro que no llegó, y una ventana oscura y fría se presentó.
Días, meses pasaron...
Ella mutó de faz. Se vistió de claridad, oscuridad en las noches y ritmo de cortinas.
Yo, cambié de horario y medicación, para no extrañar tanto nuestras charlas de silencio y asimilar su ausencia.
Celia Pérez de Villarreal. Córdoba. Argentina. D.R.A.
--------------