Cada vez más son los entrenadores y deportistas se alejan del entrenamiento tradicional que propone la sala de musculación del gimnnasio y buscan métodos alternativos como el Método Pilates o el Entrenamiento Funcional. Ya que muchas veces con ese antiguo paradigma de entrenamineto se obtienen resultados muy pobres y también se causan demasiadas lesiones. Para mejorar en un deporte o actividad det
erminada, debemos realizar ejercicios que simulen los movimientos de cada ejecución específica. Si entrenamos con máquinas de musculación, podremos llegar a ser muy buenos levantando pesos, incluso a tener una masa muscular espectacular (hipertrofia). Pero ¿qué tienen de bueno unos enormes bíceps si sos incapaz de llevar la bolsa del supermercado sin que te duela la espalda?. ¿Levantar mucho peso en la máquina de deltoides te mejorará la técnica de tu saque de tenis o nadar mariposa? La vida real requiere de otro tipo de entrenamiento, que trabaje el equilibrio, la coordinación y la postura, además de la fuerza y la agilidad. El Método Pilates y el Entrenamiento Funcional retan al cuerpo a trabajar como un todo, integrando tanto los músculos superficiales como los profundos. De hecho, los músculos posturales profundos constituyen la base para soportar eficazmente los músculos externos. Tanto Pilates como el entrenamiento funcional posee: adaptaciones de entrenamiento para poblaciones de tercera edad, embarazadas, personas con patologías serias como hernias de disco, osteoporosis, obesidad o cualquier individuo que quiera “desintoxicarse” del desgaste diario de su trabajo o simplemente del sedentarismo. En definitiva, definiremos Entrenamiento Funcional y Pilates Funcional, a todo entrenamiento que acondiciona el cuerpo, con movimientos integrados, para mejorar la función del individuo. Posee tres características fundamentales: "transferencia de la vida real, libertad de movimiento y óptimo control postural".