Montes de Oca 1517 (C1270ABC)
Barracas - Cap. Fed.
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La palabra Aikido se forma a partir de “Ai” (armonía), “Ki” (energía), “Do” (camino): El “camino para la armonía de la energía”. Este “camino” surgió de antiguas técnicas japonesas, empleadas en la esgrima de los samurai, y fue difundido a mediados del siglo XX por O´Sensei Morihei Ueshiba. El Aikido es un arte marcial estric
tamente defensiva con una fuerte base filosófica y espiritual, acentuando la necesidad del equilibrio y la pacificación. De este modo, se pone énfasis en el aprovechamiento de la fuerza del adversario, mediante movimientos dinámicos y circulares, para restablecer la armonía. Las técnicas de esta disciplina permiten la defensa personal utilizando las manos vacías ante agarres, golpes, patadas, desde una posición erguida o sentada en el suelo, de frente o desde atrás, contra uno o varios atacantes, armados o no, etc. En el Aikido no se realizan competencias y se rechaza todo lo que implique violencia y destrucción del ser humano. El propósito es neutralizar la agresión del rival y recuperar la armonía. El principio de la “no-violencia”, base mental del Aikido, consiste en vivir esmerándose por comprender todas las manifestaciones de la Naturaleza, de modo de ponerse en perfecta sintonía con el Universo. Por esto, los principios del Aikido son los principios de la naturaleza misma. El trabajo sincronizado de mente y cuerpo ayuda a la manifestación plena de sus funciones, y permite desarrollar el poder potencial existente en cada individuo. El Aikido enseña esta coordinación y conduce hacia una calma espiritual gozando de sentimientos de gratitud y descanso, dando el valor para enfrentar todos los obstáculos de la vida diaria. Físicamente, es una forma de ejercicio aeróbico y una vigorosa actividad cardiovascular, que fortalece la estructura ósea y las articulaciones, mejorando la circulación sanguínea, la respiración, la flexibilidad, elongación, plasticidad y postura corporal, mientras aumenta la coordinación psicomotriz y desarrolla los reflejos. Al no ser un deporte “competitivo” (la meta es superarse a uno mismo), la práctica se realiza en un clima distendido y cordial. Psicológicamente, desarrolla la seguridad en sí mismo y en el compañero de prácticas, ayudando a la sociabilización, fortaleciendo el carácter e incorporando valores humanísticos. El dominio progresivo de las técnicas (basadas principalmente en la física de la “palanca”) fomenta la fuerza de voluntad, el conocimiento del propio potencial y refuerza en el practicante una sensación de bienestar consigo mismo que se traduce con buenos efectos en otras áreas de la vida personal, familiar, social, etc ("La fuerza de las emociones"; http://www.lanacion.com.ar/1782127-la-fuerza-de-las-emociones ). "Es importante para los jóvenes descubrir el gozo que da el cuerpo. Esto se puede hacer a través del aikido, por ejemplo, que, despojado de la violencia, deja ver la belleza del cuerpo. " señala Anselm Grün, monje benedictino, uno de los autores de libros de espiritualidad más leídos en la actualidad. ( http://www.lanacion.com.ar/800617-el-celibato-sacerdotal-deberia-ser-optativo )
Formamos parte de la organización Aikido Aikikai Argentina ( https://www.facebook.com/pages/Aikido-Aikikai-Argentina/213710467854 ), presidida por el Prof. Mario Lorenzo (4to. Dan Aikikai Tokyo, Japón), ex-miembro del Comité Directivo de la International Aikido Federation (www.aikido-international.org). Desde el año 2002, el responsable general de la actividad es el instructor Luis Rojas (3er. Dan de Aikido y 4to. Dan de Judo), de 40 años. Además del Prof. Rojas, hay otros cinturones negros (de edad similar) que suelen asistir a las prácticas regulares y colaboran con el Sensei (“profesor”): Vicente Rojas, Leonardo Ruiz y Rafael Tesoro (2dos. Danes), Nicolás Ruiz, Sergio Fernandez y Sebastián Sosa (1ros. Danes). El grupo de practicantes suma cerca de 10 personas (considerando a las personas con asistencia más esporádica), y puede incluir niños desde los 10 años de edad, adolescentes, jóvenes y adultos, varones y mujeres (No hay restricciones particulares para la práctica del Aikido, si hay una decisión de practicarlo con seriedad y constancia). Cada practicante debe asistir inicialmente con ropa cómoda para la actividad física (equipo de gimnasia o jogging, por ejemplo); en caso de perseverar en la actividad, cada practicante debe presentar un “apto médico” para la misma y concurrir con su keikogi (equipo apropiado para las artes marciales japonesas). La práctica se desarrolla de tal manera que cada practicante, luego de la observación detallada de las técnicas ejecutadas por el instructor, enseña y aprende a la vez, al ensayar con sus propios compañeros, procurando que los ataques sean sinceros, aceptando la técnica defensiva sin resistencias artificiales, ejecutando la defensa con cuidado y precisión, prestando atención a la propia postura, al ritmo respiratorio, alternando roles con el compañero, etc. La actividad se sostiene con la cuota requerida para el funcionamiento del Club Social y de la Aikido Aikikai Argentina, más el derecho de examen estipulado por la misma cuando se pasa de un cinturón a otro. Sin embargo, en concordancia con el objetivo de la difusión del Aikido y con un criterio de solidaridad y de responsabilidad social institucional, confiando en los beneficios que brinda la práctica del Aikido, la Aikido Aikikai Argentina invita a todos quienes deseen practicar en forma gratuita por tres meses renovables, pidiendo únicamente asistir regularmente a las prácticas y respetar las normas del dojo (“lugar de práctica”) y del Club Social.