09/09/2026
Vayan cargando la Sube.
Había kilómetros por recorrer, tantos como los poco más de dos años que ya recorrimos. En algún momento empezó este viaje, entre semillas que florecían y tinieblas con nubarrones que te ponen los pies de barro cuando nos creíamos andando en patines.
Buenos porrazos y dulces victorias; al final de cada uno, un recuerdo en la memoria. No estoy hablando de fútbol, eso es una excusa. Estoy hablando de lo construido. Todo grupo necesita de alguien que lo comande, y ese alguien hoy cumple años.
Guido lo mira. A veces lo mira y se ríe; otras veces lo mira y se ríen juntos. Yaco discute, pero discuten juntos: comparten visiones, alguna que otra puteada en Sarandí y muchos abrazos de disculpas y regocijo por todo lo conseguido. El Colo lo carga, le presume su rivalidad histórica que jamás los acercará, pero que, de alguna forma, los encuentra. Toto acepta la cinta alguna que otra vez y se hace cargo de su decisión de capitanear. El Enano interrumpe sus charlas y, por mucho que eso lo caliente, deja que explique su idea. Y Alejo lo ayuda, y Valentín comparte charlas y charlas, domingo tras domingo.
Hay algo… una especie de sinergia entre su Racing de Costas y este De Caño. Él es uno de nosotros, uno que vibra ahí adentro. Algún reto, alguna puteada y varias discusiones. El resultado de todo eso excede lo futbolístico, trasciende tanto que llega a permitir que tres pibes hayan podido jugar con la Selección.
La esclava Dominga de Adviento se lo dijo a su ama Bernarda:
—Usted puede prohibirme lo que quiera, y yo le cumplo. Lo malo es que no puede prohibirme lo que pienso.
Es duro, y piensa y hace lo que quiere: “¿Me van a venir a decir a mí cómo armar el equipo?”
Creo que, a esta altura, ya regó las semillas que dieron y darán frutos. El equipo hoy por hoy es igualito a usted.
¡Feliz cumpleaños, Mister!