11/05/2024
LA FUSIÓN NICOLEÑA DE RUGBY ES UN EJEMPLO NACIONAL
Hace cinco años nació la unión entre Regatas y Belgrano para competir en un nivel más alto. El objetivo inicial se sigue cumpliendo con 158 jugadores representando a nuestra ciudad en el atrapante deporte ovalado. Un fenómeno para aplaudir.
Por Ignacio Arámburu
Entre tanto país agrietado, rivalidades que trepan hasta extremos riesgosos y fanatismos que sólo dividen, en 2019 los clubes más importantes de rugby de San Nicolás eligieron transitar un camino diferente. Fue ese año en que Belgrano y Regatas, Regatas y Belgrano se convirtieron en la Fusión Regatas&Belgrano San Nicolás para competir en un nivel mejor, tanto con el Plantel Superior en el Torneo Regional del Litoral como con los Juveniles en el certamen de la Unión de Rugby de Rosario. Acérrimos rivales en otros deportes, el altruismo y el amor por la ovalada hicieron que los escudos convivan en la misma camiseta, empujando juntos.
“No hay clubes que se junten en ningún lado. No podíamos copiar nada de nadie”, contaba siempre el inolvidable Rosendo Pacha Cerella, histórico dirigente fallecido en 2021, quien tuvo la iniciativa como representante de Regatas en conjunto con Jerónimo Galván, su par de Belgrano. En una reunión que duró muy poco allá por marzo de 2019 con otros directivos de ambos clubes, acordaron enseguida el nacimiento del vínculo.
Se mezclaron jugadores, entrenadores, dirigentes e hinchas con la intenvión de darle vida a una potencia en el rugby de la región. Los de Belgrano asisten con sus colores rojo y amarillo a la Isla. Los de Regatas con su pilcha azul-naranja al Camping. Todos alentando al mismo equipo. Todos en paz.
“Es un fenómeno plausible. El progreso será inmediato y es incuestionable la lucidez de la decisión. Es un ejemplo no sólo para el deporte, sino para la sociedad argentina”, señaló Carlos Araujo, ex presidente la Unión Argentina de Rugby.
Un entrenamiento en la Isla cruzando el Vaporeto por el Paraná, otro en el Camping a la vera de la autopista Buenos Aires-Rosario. Un partido de local en Regatas, otro en Belgrano. Así sucede desde el 23 de marzo del 19, cuando el Plantel Superior salió a la cancha por primera vez ante Cha Roga de Santo Tomé.
En su quinto año de vida, luego de haber atravesado una pandemia mundial, La Fusión nuclea a 158 jugadores, 47 pertenecientes al Plantel Superior y 111 que integran las cinco categorías de Juveniles, M14, M15, M16, M17 y M19. A eso hay que agregarle 41 personas más entre entrenadores y managers. “Ya pasaron más de 280 jugadores en estos años que pudieron pasar por un nivel de competencia mucho mejor del que hubieran tenido sin la Fusión”, explica el dirigente Alejandro Pettinari.
Cuando la Fusión es local, la logística que requiere una jornada es de esta manera.
-Plantel Superior: Si la visita es de un club ubicado a más de 100 kilómetros de San Nicolás, se realiza un almuerzo de camaradería entre 4 o 5 dirigentes de cada institución y los managers antes de que arranque el partido de Reserva. Para los deportistas que emprendieron viaje desde su ciudad de origen a las 7 de la mañana, se les sirve un almuerzo deportivo que consiste de pastas, fruta y agua. Terminados los partidos, tienen el tercer tiempo, encuentro distintivo del rugby donde se reúnen los protagonistas de ambos equipos después del partido. Allí participan alrededor de 94 jugadores más los staffs técnicos de 20 personas. Los viajes del Plantel Superior hacia localidades de Rosario, Santa Fe y Entre Ríos los paga la organización del torneo.
-Juveniles: Son el doble, 200 personas entre jugadores y staffs para el tercer tiempo. Como juegan dos categorías en simultáneo, a primer turno la M14 y M16 y luego las divisiones M15 y M17, la comida se sirve post matches en dos tandas. El menú consiste en arroz con pollo o pastas. En este caso, los multitudinarios viajes de visitantes con las 5 categorías son solventados por los sponsors.
En todas las categorías, debe haber obligatoriamente un médico en los partidos para atender a los jugadores que resulten lesionados.
“Es bastante laburo atender todo dentro y fuera de la cancha. Una actividad intensa que se hace con gusto”, resume Pettinari.
Basta con acercarse algún sábado o domingo al Camping o a la Isla para ser testigos privilegiados de un deporte apasionante, que combina destreza, fuerza, resiliencia, intensidad, coraje, velocidad, resistencia y juego en equipo, entre otras características. Y luego, el maravilloso tercer tiempo. Un deporte donde nadie queda excluido y pueden practicarlo todos sin importar su condición: altos, petisos, flacos, gordos, etc. Cada uno es importante. 15 ingresan como titulares, el resto espera y después entra a la acción.
En este rincón del planeta, en la ciudad más al norte de la provincia de Buenos Aires, nuestro rugby es ejemplo a nivel nacional colocando a la ovalada por encima de los escudos. Y vale la pena destacar semejante acto de grandeza y despojo por parte de sus protagonistas, tanto los que actúan dentro como fuera de la cancha. Felicitaciones a todos.