30/10/2024
Último día del 14th Aikido Summit en Tokyo.
Por la mañana, clase de Doshu Moriteru Ueshiba. Más larga que las anteriores y también con más personas, quizás 700. Con mucho calor, quedamos empapados. Por supuesto, Doshu mostró técnicas básicas e hizo énfasis en la combinación de los movimientos básicos (irimi, tai sabaki) con los diferentes tipos de técnicas.
Al finalizar la práctica se tomó una foto grupal gigantesca, cuya organización fue, digamos, kafkiana. Luego de un buen baño, fuimos a la fiesta de despedida, en la que se presentaron las nuevas autoridades y pudimos conversar y brindar con viejos y nuevos amigos de distintos países.
En una de las conversaciones surgió marginalmente una cuestión que me interesa especialmente y que conecta directamente con la dialéctica del amo y el esclavo en Hegel así como con la filosofía nietzscheana y con Viveiros de Castro y la relación entre presas y predadores del perspectivismo amerindio.
Verán, a pesar de que Aikido se presenta como un arte marcial no competitiva ni conflictiva, en la práctica (y fundamentalmente en este tipo de práctica en la que no se conoce quién es el otro, cuál es su experiencia, su estilo, su graduación, etc.), se presentan una serie de conflictos de distinto tipo, en una suerte de disputa dialéctica de imposición del lugar del saber.
"Yo te enseño", "yo te muestro", "yo no te dejo hacer la técnica a menos que la hagas como yo creo que es correcta", están a la orden del día. La cuestión es de algún modo delicada, porque el carácter colaborativo del compañero que recibe la técnica (uke) es fundamental y es relativamente sencillo resistir a una gran cantidad de aplicaciones de técnicas si uno pretende mostrar que el otro no sabe o debe realizar un movimiento de otro modo.
Alguien me dijo: si practicas un arte marcial y ni siquiera puedes leer a quién tienes frente a ti, entonces no has aprendido nada. Es que de eso se trata, de aprender a leer, recibir, interpretar, de un modo abierto y generoso sin intentar imponer rápidamente una forma previa, universal. Pero para ello es necesario tener cierta fortaleza, cierta salud, cierto estómago (Nietzsche).
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