24/08/2024
“Los laterales son muy importantes para nuestra idea de juego. En el fútbol de hoy son muy importantes porque tu potencialidad en ataque depende de si los usás o no los utilizás. A mí me gusta utilizarlos y tener laterales con proyección”. En 2021, Marcelo Gallardo hacía referencia a la importancia que tienen los marcadores de punta dentro de sus equipos. Ya no se trata únicamente de defender, sino que en el fútbol actual tienen cada vez más importancia. Varias propuestas defensivas se basan en cerrar los pasillos internos y dejar que el rival progrese por los costados. Ahí es donde hay pocos equipos que cuentan con laterales capaces de crear ventajas, de aguantar la pelota hasta que aparezca un compañero; de saber salir de la presión en espacios reducidos. Años atrás los laterales participaban principalmente con apariciones por sorpresa para mandar centros al área.
Tres años después de aquella explicación en conferencia de prensa, el nuevo River de Marcelo Gallardo incorpora a Marcos Acuña, lateral izquierdo proveniente de Sevilla y reconocido por sus recientes participaciones en los títulos de la Selección Argentina. Las virtudes del “Huevo” son conocidas: coraje, desborde, ida y vuelta; mucha facilidad para enviar centros a un área donde podrán esperar especialistas como Miguel Borja o Adam Bareiro. Acuña es un salto de calidad si se compara con la media del fútbol argentino y con el propio plantel de River. No porque Enzo Díaz no sea un buen jugador, sino porque el ex Ferro y Racing llena más casilleros con la pelota en los pies y en los metros finales, sin ser precisamente el más virtuoso en lo técnico.
Con Acuña, además, River gana experiencia. Un equipo que apunta a ganar la Copa Libertadores se refuerza con un futbolista que tiene 59 partidos con la Selección Argentina; que es campeón del mundo, bicampeón de América, bicampeón en Portugal, campeón de Europa League y campeón de Copa Argentina con Racing. Sabe lo que es ganar y eso muchas veces pesa en los momentos decisivos, cuando no todos tienen el temple y la puntualidad que amerita la situación. Incluso puede ser un comodín, porque conoce el mediocampo, ha jugado de volante externo e interno (Copa América 2019) y hasta puede acomodarse como extremo izquierdo cuando el equipo ataque, garantizando profundidad y amplitud.
¿Cuál es el interrogante? Su estado físico. Ya vimos cómo Acuña se perdió varios partidos de la Copa América por arrastrar molestias. En el Mundial, incluso, alternaba por llegar muchas veces al límite. En la última temporada con Sevilla sólo jugó 1590 minutos, lo que equivale a 17 partidos completos. Sin embargo, lo positivo es que antes de llegar realizó la pretemporada con normalidad en el club español. ¿Qué lo hace aún mejor refuerzo? El hecho de arribar como jugador libre cuando se trata de un elemento de jerarquía comprobada. Encontrar un lateral de esas características en el mercado actual hubiese sido muy difícil, ya que no sobran las opciones.
Fabricio Bustos, otro salto de calidad
Desde que se fue Gonzalo Montiel, River ha tenido problemas para encontrar al lateral derecho. Pasaron Robert Rojas, Alex Vigo, Marcelo Herrera, Santiago Simón, Agustín Sant’Anna, Sebastián Boselli y Milton Casco. Ninguno terminó por adueñarse del puesto. Quizás por eso lo primero que intentó Gallardo fue repatriar a Montiel, un futbolista que se moldeó competitivamente bajo su mandato. Pero ante la negativa apareció una opción prácticamente inmejorable para lo que es el mercado local. Fabricio Bustos, en Independiente, ya se había mostrado como un lateral de gran vocación ofensiva. Su viejo apodo, “Tractor”, sirve para definirlo. Pero es también con la pelota en los pies y en espacios reducidos donde River puede dar un salto de calidad con esta contratación. Bustos es un lateral que no se pone nervioso cuando lo presionan; espera el momento y busca el pase; está acostumbrado a ser opción en cada salida.
En la marca, como a casi todo lateral, es cierto que siempre se le cuestionaron algunas falencias, pero en líneas generales es aguerrido, agresivo en la marca y capaz de hacer grandes esfuerzos físicos. Sus primeros dos partidos con la camiseta de River hablan de un futbolista muy maduro; de esos que, como se dice habitualmente, se ponen la camiseta y juegan, sin necesidad de demasiada adaptación. Quizás el hecho de estar en el país y en un club de esas características pueda volver a posicionarlo como alternativa para la Selección Argentina. En 2018, después de ganar la Copa Sudamericana con Independiente, Bustos estuvo cerca de jugar el Mundial de Rusia. Jugó un buen partido en el amistoso frente a Italia y luego fue uno de los que pagó los platos rotos por la goleada 6–1 sufrida ante España.
Germán Pezzella también es jerarquía
Pezzella, según cuentan, fue el autor intelectual en la llegada de Marcos Acuña. Un hombre de la casa, también formado competitivamente bajo la tutela de Gallardo, con el que ganó tanto la Sudamericana como la Libertadores. Y principalmente, de buena actualidad. No por nada lleva tanto tiempo siendo parte de la Selección Argentina, en un contexto donde Scaloni no le regala nada a nadie y además tiene para elegir a otros centrales más completos desde lo técnico y con gran proyección.
A los 33 años, Pezzella bien podía seguir en Europa: jugó 40 partidos en el último año y fue capitán recurrente del Betis, pero el regreso de Gallardo a Núñez lo motivó a pegar la vuelta y sentirse importante en el club que lo vio nacer. Su dupla con Paulo Díaz puede llegar a ser una de las más firmes de todo el fútbol argentino. Y de paso, si se destaca como en estos primeros dos partidos frente a Talleres, continuará mostrándose apto para seguir siendo convocado a la Albiceleste.
Maxi Meza, varios jugadores en uno
River tiene en su plantel opciones por doquier. Kranevitter, Villagra y Fonseca como mediocentros; Simón, Aliendro y Nacho Fernández como mediocampistas mixtos; Mastantuono, Echeverri, Lanzini, otros que pueden jugar a distintas alturas; Solari, Colidio, Pity Martínez, capaces de ser más delanteros y jugar por afuera. Maxi Meza, en cambio, es varios jugadores en uno. Ha jugado suelto por el medio, como un mediapunta, pero también algo más retrasado, haciendo las veces de interior; ha jugado por derecha y por izquierda, más de extremo o más de volante. Tiene técnica, gambeta, panorama, media distancia, pase en profundidad y gol. Su presentación en el Monumental entusiasmó a todos: mejoró cuando fue a la banda izquierda, desde donde encontró la lucidez para controlar de pecho y hacer un rodeo antes de asistir a Simón en el segundo gol ante Talleres. Meza puede jugar de varias cosas y ayudar a que el River de Gallardo, “en construcción” según palabras del propio entrenador, encuentre el funcionamiento antes de lo esperado.
“Los laterales son muy importantes para nuestra idea de juego. En el fútbol de hoy son muy importantes porque tu potencialidad en ataque…