10/01/2025
Marcelina y Josua presentes!!! 💐
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¿QUIÉN FUE MARCELINA MENESES?
(El por qué hoy se conmemora el Día de la Mujer Migrante)
Cargaba el hijo al lomo,
manojo colorido y moreno,
sonrisa sorprendida
Cargaba el hijo al lomo
y en los ojos
todo el injusto dolor del desarraigo
Por mujer, la mataron.
Por migrante, por pobre
por ocupar el lugar, ella y la guagua.
Nadie vio nada, dicen
Nadie.
Ni los que la insultaron.
Ni los que la empujaron
Ni los que cada diciembre ponen
un niño rubio y una mujer blanca en el pesebre
Nadie vio nada, dicen,
y por eso,
todos morirán ciegos.
El 10 de enero del 2001 Marcelina Meneses y su hijito fueron empujados al vacío desde el tren Roca, en medio de insultos racistas y xenófobos. Ella y Alejandro Josua Torres, de 20 meses de edad, murieron sobre las vías sin que jamás se haya logrado dar con los ejecutores del crimen.
Y digo ejecutores, porque si de responsabilidad vamos a hablar, responsables somos todos. Los que la empujaron, los que azuzaron, los que miraron para otro lado, como el guardia que se alejó, culpando a los bolivianos en general y a Marcelina en particular de estar "haciendo quilombo", y todos y cada uno de los que no levantamos la voz cuando alguien se queja de los paraguayos atendiéndose en los hospitales argentinos o los peruanos estudiando en las universidades públicas, pero cerramos bien la boca y otros orificios frente a Lewis quedándose con la tierra y el agua, con las 900 mil hectáreas de Benetton en La Patagonia, y el hecho de que la Ley Argentina prohíbe que inversores extranjeros posean más de mil hectáreas de suelo argentino.
Nos gusta el inmigrante rubio, que habla con acento europeo y pide polenta como plato típico en su visita a San Telmo porque todavía nos deseamos parte de esa Europa que hace rato nos viene desangrando...
A los otros, a los que sí se parecen a nosotros, a los que hablan nuestra lengua, a los que comparten historias de colonialismo, expoliación y conquista, a nuestros hermanos y hermanas, a ellos, los llamamos extranjeros.
A 24 años del as*****to de Marcelina y Josua aún no hay justicia.
Que sus ojos, tan morenos como nuestra tierra, no los dejen dormir jamás.
Por Cecilia Solá