13/02/2015
Según la sabiduría oriental toda enfermedad es producto de un desequilibrio energético. somos un paquete de energías que fluyen incesantemente.Por lo tanto hay que evitar que cualquier obstáculo se interponga e impida ese fluir. Los obstáculos son generalmente, subproductos del estrés .
Pero ¿que es el estrés?
Son toxinas que el cuerpo libera para defenderse.si, por ejemplo vamos caminando por la selva y vemos un león, en un fragmento de segundo decidimos si vamos a huir o no.
En ese lapso infinitamente pequeño nuestras pupilas se dilatan, el nivel de azúcar se incrementa para que tengamos mas energía, el corazón late con más fuerza y los pulmones nos dan el oxigeno necesario para correr tan rápido como nunca lo hemos hecho. Asó logramos salvarnos de la amenaza.
Esta comunicación interna e instantánea se hace a través de las hormonas, que nos permiten sortear el peligro (físico y psicológico), pero luego permanecen en el organismo,como residuos que debemos eliminar, pues son acumulativos.
Si no lo logramos, nuestro organismo queda sensibilizado y al día siguiente, es posible que veamos un gato y tengamos la misma reacción y, luego, veamos la sombra de un gato y la respuesta será idéntica. Nos encontraremos de esta manera, con nuestro cuerpo completamente intoxicado.
Y la forma mejor y más sencilla de desintoxicación es a través de la respiración.
La respiración pulmonar es un intercambio de gases entre el aire y la sangre. Al inspirar llenamos de aire nuestros pulmones. Este mediante el oxígeno, limpia la sangre venosa, que esta llena de toxinas, y sale pura y renovada a través de las arterias.Al espirar expulsamos anhídrido carbónica y demás sustancias tóxicas.
Nuestros órganos se mueven, tienen pulsos, latidos, ritmos, sonidos.Cuando liberamos la respiración nuestro cuerpo recupera sus movimientos originales y empieza de desobstruirse. El organismo vuelve, poco a poco, a sentirse en equilibrio, libre de toxinas y, fundamentalmente en armonía.
A.P.