22/01/2025
Hoy me enteré que el Nippon Budokan está censando cuántos practicantes de Artes Marciales (japonesas entiendo yo) hay en el mundo. Para tal fin nos pidieron a instructores contar cuántos practicantes (danes y kius) tenemos en nuestros Dojos.
La pregunta no me es inocente ni fácil para mí
Por un lado hoy día tengo dos grupos de WhatsApp lleno de entusiastas con ganas de retomar la práctica. Pero este 2024 cerré la actividad del Dojo con tres practicantes.
En ese contexto comprendo fácilmente que no se es practicante de un Arte Marcial por el deseo de practicar. Así que ante la pregunta objetiva de "cuántos" practicantes tengo en mí espacio debo simplemente decir "tres"
Pero por otro lado me surgió una inquietud que me acompañó en mis primeros años de práctica.
Cuando comencé a entrenar estaba ansioso por poderme autoreferir como "aikidoka", pero sentía que nunca me era suficiente mérito para llamarme así.
No me alcanzaba cuando llevaba semanas de entrenamiento. Creí que cuando compré mí primer keikogi podría dar nombre a mí compromiso. Después cuando gradué los primeros grados de kiu.
Después la pregunta y la inquietud cayó en el olvido y ya con algún grado de Dan caí que se "Es" (verbo) Aikidoka (sustantivo) cada vez que estamos sumergidos en la práctica y solo ahí. Pero se Es desde el momento de armar el bolso para ir al Dojo hasta el momento de volver a casa y tender nuestro keikogi.
El año de Pandemia fue un duro revés para los practicantes que vivíamos de ese modo la práctica, y buscamos desesperadamente como mantenernos vinculados a nuestro Arte Marcial. Haciendo clases por zoom, colgando videos.
Yo por ejemplo cada tanto me ponía la ropa de práctica, desplegaba un pequeño tatami en el living y entrenaba invitando a mí familia a participar. Porque el Aikido no es nada si no se comparte.
Por suerte ese tiempo pasó. Pero dejó sus marcas.
Hoy día donde la identidad se juega en las redes sociales, hemos perdido esa íntima conexión con uno mismo y el propio proyecto de vida. Y parece que Ser va de la mano de Mostrar.
No. El Arte Marcial nos sigue pidiendo una presencia no mediada por nada más que por el respeto y la cooperación con nuestros compañeros, maestros y alumnos para prestarnos esa "identidad" de "Practicante".
Somos Budokas cada vez que disponemos nuestro espíritu a la práctica. A compartir, a esforzarse y a ayudar a otros a mejorar.
Por eso dejo este consejo :
No renuncien a su identidad de Practicante porque sepan que su cuerpo ya no responde como antes. Sólo hace falta la presencia, el compromiso y el deseo de aprender y ayudar sobre el tatami y el "Ser" Practicante les será innegable por toda su vida
Dōmo arigatō gozaimasu a todos y todas