21/07/2026
Que bueno que la prensa hable de los arbitrajes también. Lo del sabado ante Almirante Brown fue tremendo y esta el partido completo en YouTube, ahora nos toca con Graneros a quien lo sufrimos en varias oportunidades, el más reciente en la primera rueda en cancha de deportivo. A ponerse las pilas!!!
⚽ LA POLÉMICA ARBITRAL QUE OPACÓ EL TRIUNFO DE NEWBERY.
El domingo pasado, el estadio de Concepción Fútbol Club, fue escenario de un partido que dejó mucho más que un resultado: Jorge Newbery se quedó con el triunfo 2 a 1 ante Almirante Brown, pero la actuación del árbitro Eloy Guzmán fue el centro de todas las críticas.
Lo que debió ser un encuentro de buen fútbol, se convirtió en un partido donde los jugadores no solo debían luchar contra el rival, sino también contra decisiones que condicionaron todo el desarrollo. Se vio un arbitraje desigual y poco equilibrado: dejó pasar faltas fuertes, jugadas de mucho contacto que ponían en riesgo la integridad de los deportistas, pero por el contrario, sacó tarjetas amarillas por situaciones mínimas, por simples reclamos o incluso por conversaciones entre jugadores.
Esto golpea especialmente a los equipos de nuestra zona, que en su mayoría cuentan con planteles cortos. Cuando un jugador llega a la quinta amarilla o es expulsado por criterios que no se entienden, el equipo sufre mucho más, porque no tienen muchos reemplazos. Es injusto que se arriesgue el futuro de un club por decisiones que no parecen tener lógica.
Pero no terminó ahí: hubo malos tratos constantes hacia los jugadores, con frases como "acá el que manda soy yo" o cállese la boca. Se vio la expulsión del preparador físico de Newbery por simplemente festejar un gol, y una situación muy discutida con el marcador izquierdo Duarte: una doble amarilla donde la primera fue totalmente innecesaria, cuando lo único que correspondía era un llamado de atención.
El fútbol tucumano se merece árbitros más humanos, más responsables y con criterio parejo. Hoy en día solo se ven veedores controlando lo que pasa en las tribunas, pero es urgente que también haya quien vigile lo que ocurre dentro del campo. Si una actuación es mala, tiene que haber consecuencias: no deben dirigir el siguiente partido hasta que demuestren que pueden corregir.
Queremos un juego limpio, justo y vistoso, donde lo que importe sea el talento y el esfuerzo de los chicos que salen a jugar con la camiseta del pueblo. Eso es lo que nos hace felices a todos los que amamos este deporte.