14/12/2020
Cuando empezamos a tomar clases de yoga (de algún método más físicos) generalmente sentimos mucha incomodidad hasta en lo más simple. Aunque uno tenga el cuerpo atlético y trabajado, las sensaciones son raras y hasta tenemos molestias que nunca habíamos padecido. Ni que hablar del momento final de la supuesta relajación en donde solo hay tensión, ansiedad, pensamientos constantes y ganas de escuchar la orden de mover el cuerpo. Qué alivio se siente ahí!!!!!
A medida que vamos sumando encuentros, aprendemos a percibir la respiración, a soltarnos en las posturas y de a poco nos entregamos a la situación. Con el tiempo nos damos cuenta que tenemos más herramientas para atravesar las situaciones cotidianas, que lo que antes nos estresaba lo empezamos a manejar con más liviandad, que mejoró la calidad del sueño, que la flexibilidad que fuimos adquiriendo en el plano corporal se manifiesta también en el plano mental y que somos más fuertes de lo que pensábamos.
Un día nos paramos y vemos que esa disciplina milenaria ya es nuestro ESTILO DE VIDA, expresándose en nuevas maneras de disfrutar.
Disfrutá tu proceso!!!
Namaste 🙏🏽