09/06/2026
El sábado 9 de mayo asistí a un Seminario de taichí chuan estilo Wu que me encantó. Lo impartía el profesor inglés Dan McGiff y lo organizaba mi profesor, Luis Jiménez.
McGiff cuenta con una amplia formación: ha recibido muchas clases de Ma Jiangbao (quién difundió el estilo en Europa y Sudáfrica) y de su alumno más aventajado, Martin Bodicker y, además, tiene la virtud de ser muy didáctico.
Ver ejecutar la forma a este profesor da gusto, parece que no le cuesta ningún esfuerzo (eso es lo más difícil de conseguir en todas las disciplinas, creo yo) y eso que la realiza con una precisión extraordinaria, con movimientos lentos, tranquilos y fluidos.
Dan McGiff reside y da clases en Londres. «He querido traer al seminario a una persona con mucha experiencia, alguien que tiene una calidad excepcional», dice Luis Jiménez. «Dan ha sido tudi de Ma Jiangbao, esto es, alumno a puerta cerrada y eso significa que ha aprendido cosas que otros alumnos no aprenden».
La expresión a puerta cerrada define un sistema de enseñanza propio de los grandes maestros chinos, en los que el profesor instruye al alumno igual que haría con una persona de su clan familiar.
Volviendo al seminario (que duró dos días, 9 y 10 de mayo), los demás participantes, la mayoría alumnos de Luis Jiménez, pero no todos, también consideran como yo que la asistencia al seminario fue un estímulo para seguir aprendiendo y practicando este
estilo tan eficaz y tan difícil.
Aida Díaz
Aquí van algunos testimonios:
Ojalá se repita
«He salido del seminario como salgo habitualmente de las clases de taichí, sonriendo y con sensación de felicidad. Dan McGiff me parece un hombre amable en el sentido que la Real Academia Española define esta palabra: digno de amar. Me encanta, me
encanta, y me gustaría que viniera más veces». Cruz de la Viña
Demasiado breve
«Las sugerencias de Dan McGiff me han ayudado a comprender algunas indicaciones que me habían dado profesores de otros estilos y que yo no había entendido. Pero me habría gustado que el seminario no acabara a medio día, que hubiera habido clase al
menos el sábado por la tarde». Vicente García Talegón
Explicaciones claras
«Me ha gustado conocer a otro maestro de Wu y ver las pequeñas diferencias que hay en la ejecución de la forma según quien la haga. Además, las explicaciones de Dan McGiff son muy claras». Susi Valdemoro
Dan transmitía paz
«Me encantó la personalidad de Dan. No solo transmitía conocimientos, sino también paz; en la clase podíamos sentir calma, el chi. El domingo le pedimos que hiciera la forma rápida y viéndole casi se me saltaban las lágrimas, fue maravilloso.» Soledad
Queipo
Buenos consejos
«Dan McGiff explica muy bien, creo que he aprendido mucho. Nos dio muy buenos consejos y me he quedado con varios». Lucía Amigo Olivares
Dan es magnífico
«Destacaría dos cosas sobre la experiencia, una, en relación con el estilo wu, que, comparado con el yang, busca la precisión en todos los movimientos, es muy correcto. Otra, en relación con Dan: me ha parecido magnífico, muy pedagógico; tiene una gran capacidad para llamar la atención sobre detalles esenciales del estilo». Gerardo López
Una fuente de sabiduría
«¿Qué me gustó del seminario? La tranquilidad de Dan y su metodología: primero explica con su ejemplo, enseñando los detalles técnicos de lo que se suele hacer mal y cómo hacerlo bien, y finalmente, observa cómo lo hacemos y nos corrige. Se declara
principiante, como nosotros, pero se ve que es una fuente de sabiduría. ¿Qué no me gustó? Que nosotros estábamos ansiosos de querer saber más de lo que podemos asimilar. Además, yo pensaba que podría practicar más empuje de manos» César P.
Entrevista a Dan McGiff
«Aconsejo buscar un profesor conectado con alguna de las
familias principales taichí chuan»
Hace 47 años llegó al taichí por casualidad: necesitaba realizar algún ejercicio físico para superar las secuelas de un accidente de circulación y se apuntó a unas clases por consejo de un amigo. La forma le fascinó y su práctica le ayudó a recuperarse. Tras una
formación con los maestros más expertos, comenzó a enseñarlo. A pesar de su dilatadísima experiencia, sigue considerándose «un principiante». Y es que, en taichí, por mucho que se sepa, siempre se puede seguir aprendiendo.
¿Por qué comenzó a hacer taichí?
En 1979 tuve accidente de moto grave: me lesioné la espalda y una rodilla y me fracturé una mano y la mandíbula por tres sitios. Cuando mejoré lo suficiente para hacer ejercicio probé a hacer yoga y la técnica de Alexander, pero un amigo me introdujo en el taichí y me enamoré de esta disciplina.
¿Por qué le atrajo tanto el taichí?
Por un lado, me interesaban las artes marciales: ya había practicado yudo y boxeo cuando era joven. Por otro lado, me parecía que el reto de tener que realizar posturas precisas y movimientos lentos podía ayudar a recuperarme de las lesiones.
¿Quiénes fueron sus profesores?
Mi primer profesor fue Xiao P**n Xing, quien aprendió con su tío, quien, a su vez, se había formado con Chen Wing Kwong, un discípulo de Wu Jian Quan, el fundador del estilo Wu. Cuando Xiao se fue del Reino Unido seguí con uno de sus alumnos, Gary
Wragg. Luego, Gary nos ligó a Wu Kwongyu, cabeza de la familia Wu en Hong Kong. En 1991 me presentaron a Ma Jiangbao en Alemania y continué con él, aprendiendo sobre todo de su alumno Martïn Bodicker, que se convirtió en un gran amigo. Ma fue mi
modelo, pero con quién entrené más fue con Märtin.
¿Qué consejo daría a las personas que están empezando?
Les recomendaría que busquen un buen profesor que esté conectado con alguna de las familias principales del taichí chuan (yang, chen, wu, hao y sun) y que sigan sus enseñanzas. Vosotros ya tenéis a Luis [Jiménez], quien tiene una formación de alta calidad con Ma Jiangbao y Märtin Bodicker y es un profesor excelente.