10/09/2025
Tengo 24 años y nunca he visto a mi selección en un Mundial de fútbol. Siempre hemos estado tan cerca, y hoy la tristeza es desgarradora. Como venezolanos, cuando las cosas dependen de nosotros, nos ilusionamos pensando que esta vez será diferente, que daremos ese gran paso. Sin embargo, por una u otra razón, siempre terminamos cometiendo "la cagada del año". Este ciclo mundialista ha terminado como siempre, y parece que no aprendemos de nuestros errores. El venezolano tropieza una y otra vez con la misma piedra, y eso nos destroza por dentro, dejándonos en la cama preguntándonos: ¿Por qué? ¿Por qué siempre nos pasa algo y morimos en la orilla? Como dicen los viejos: "Jugamos como nunca y perdemos como siempre". La carroza se convierte en calabaza, volvemos a ser la Cenicienta, la burla del continente y hasta de nosotros mismos.
Aunque la ilusión se haya roto hoy, sé que cuando empiece el próximo ciclo mundialista, seré el primero en encender el televisor y apoyar a mi selección. No importa lo que digan, ni si perdemos, empatamos o ganamos, es un orgullo llevar en el pecho el escudo de la selección nacional y que el color vinotinto recorra por mis venas.
Hoy no se dio, pero mañana será un nuevo día, una nueva esperanza. La fe nunca se pierde: hoy, mañana y siempre. ¡Venezolano hasta en la cédula! 💪🇻🇪