11/05/2025
Ah, la madre de un guerrero, corazón fuerte y tenaz,
que en cada golpe certero, su amor se vuelve un compás.
Tú que lo viste gatear, luego sus primeros pasos,
hoy lo ves el tatami abrazar, superando todos los casos.
En cada grito de "¡Kiai!", en cada sudor vertido,
tu aliento siempre está ahí, cual escudo bien tejido.
Tú conoces sus temores, sus dudas antes de luchar,
y con maternos fulgores, le enseñas siempre a triunfar.
No solo curas heridas del cuerpo, golpes y más,
sino aquellas escondidas que el alma suele guardar.
Con tu paciencia infinita, con tu mirada serena,
le das la fuerza bendita que toda pena serena.
Hoy, en tu día glorioso, madre de este campeón,
recibe este verso amoroso, con profunda admiración.
Porque detrás de cada arte, de cada técnica marcial,
siempre hay un noble baluarte, un amor incondicional.
Que sigas siendo ese faro, esa guía en su jornada,
celebrando cada logro, cada meta alcanzada.
¡Feliz día, madre valiente, de este karateca ejemplar!
Tu amor es la fuerza inherente que lo impulsa a volar.
Sensei Wilder Avendaño