10/01/2026
MARIO “TURCO” ERAMIA, “EL GAUCHO BALTAZAR” de “LOS “MENSAJEROS DE MOMO”, UN GRANDE del CARNAVAL DE SAN JOSÉ.
Es casi un deber de nuestra sociedad recordar a este “SEÑOR” que ha quedado olvidado, por su perfil bajo, por su humildad de alma, que es realidad lo que importa, lejos de los homenajes y los reconocimientos, un hombre bueno si los hay, trabajador, alegre, siempre con alguna cuarteta preparada que te alegraba el día.
Lo conozco desde niño, mi padre lo apreciaba mucho, el gran “turco” Eramia, hoy lo fui a visitar, retirado ya de la vida laboral, me contó que aún compone algunos temas y le sigue dando a la guitarra, sigue viviendo en el “barrio Cementerio” perdón si me equivoco, por ahí le erro en los límites geográficos de los barrios.
Fue heladero, en la época en que con los carritos los vendedores de helados recorrían las calles, que lindo cuando la tranquilidad de una tarde de verano se interrumpía con aquel grito, “hay helado, paliiito, copiita, sándwiche helaadooo, heladeroooo!, a veces hasta podías ir a comprar un palito y la ansiedad te devoraba, no fuera a pasar que se fuera el vendedor. Épocas en que podías, rara vez, ir a la CITA a tomar un helado o al ONDA Bar, tal vez a la propia heladería Yaguarón del “quico” Nievas, pero no era tan fácil llegar, ni un producto tan accesible como lo es hoy en día.
Con un buen “JUGOLÍN” congelado en cubitos de hielo, nos hacíamos una panzada de palitos dos por tres, también en los partidos de fútbol recorrían las tribunas, en la época en que los estadios se llenaban, con aquellas pesadas conservadoras de espuma plast.
Entre la cantidad de changas que hizo para ganarse el sustento, también recorrió las calles como manicero, “maní caliente maní, manices, manicero”, y te vendían el vasito, en un cono de papel de diario.
Ingresó a la Intendencia Municipal y trabajó en el Cementerio, un hombre respetuoso, que mantenía la palabra y los compromisos, no hacía falta contratos, ni rendición de cuentas, una garantía, triunfó en algo que hoy es difícil de encontrar “gente confiable”, “gente buena, sana”, le podías dar las llaves de tu casa que no te iba a faltar absolutamente nada, tal vez hasta de yapa te arreglaba alguna cosa rota.
Su pasión siempre fue el carnaval, comenzó en 1967 y se retiró en 1997, al principio integraba los Charlatanes Alegres del Claudelino Espina, también formó murgas con Corbalán y Darío Gaitán, de 1984 a 1989 se animó a sacar los MENSAJEROS DE MOMO, en una época en que las murgas de élite de San José (La Nueva Salsa Picante y Los Maragatos) competían en Montevideo y el Carnaval Maragato se quedó casi sin conjuntos.
Ahí aparecieron los MENSAJEROS DE MOMO, “con la gota en el ojo, es cierto que existe, con una gotita tan solo se cura la conjuntivis”, lo recuerdan?
El Concurso en el Estadio Casto Martínez Laguarda, el Tablado en el Bar ubicado en Oribe y Ciganda, donde posteriormente funcionara Resto Bar 1899, otro tablado en el barrio Colón, ahí Los Mensajeros de Momo divertían con la interpretación y las picantes y divertidas letras del “turco” Eramia “buenas noches me presento soy Faustino Baltazar y he venido hasta este pueblo nada más que pa votar”…..lo recuerdan, y “los 200 años de San José”, y el MAMBO.
Jamás un reconocimiento, una mención y eso que han homenajeado a cada uno que con viento a favor desfilaron una vez en su vida. De todas formas el “turco” no espera esos pomposos actos, basta con que te corras hasta su casa y cantes con él alguna letra de sus queridos Mensajeros de Momo.
La vida le dio una linda familia, su hijo Richard triunfó en el deporte de los reyes, está muy cerca de llegar a las 2.000 carreras ganadas en los EEUU y volverá a su San José natal para acompañar al “turco viejo”.
Nuestro humilde homenaje para este gran tipo, oriundo del barrio cementerio, por Canaro 1119 o por continuación Herrera, pegado a la casa de los Jara, ahí vive el gran Mario “turco” Eramia, como toda la vida los recibirá con amablemente, un grande de San José, sin dudas.