13/04/2025
Giri
El giri es un concepto altamente enlazado con la tradición samurai, y es algo que sigue estando muy presente en la cultura japonesa y en la mente de los japoneses de hoy día.
Giri es una palabra que tiene una difícil traducción por el gran simbolismo que conlleva. Podría traducirse como “obligación”, “deber” o “lo que es correcto”. Siempre va ligado a todo aquello que tiene que ver con una moral intachable. Es pues una “obligación o deber moral”.
Podemos decir que el giri consiste básicamente en la obligación de preocuparse por aquellos que te han dado algo en la vida, y a los cuales por lo tanto les debes algo. Por giri, los japoneses sienten el deber de devolver la gratitud que han recibido, aunque a causa de ello se tengan que autosacrificar.
Por ejemplo, en los dojos y escuelas de artes marciales tradicionales, el mero hecho de asistir a clase y pagar una mensualidad no significa absolutamente nada. El maestro o instructor de un dojo no nos está vendiendo un producto ni un servicio, está dándonos parte de su vida, de su sacrificio. Ha dedicado muchísimos años para llegar a dominar su arte y lo ha pagado no solo con grandes sumas de dinero, sino con sangre, sudor y lágrimas. Así pues, esa mensualidad no paga nuestro entrenamiento, simplemente mantiene vivo el dojo y cubre algunos gastos del maestro, pero el deber del entrenamiento es del alumno, y su giri para con el maestro es algo que debe ir mucho más allá que una mera transacción comercial.
El buen maestro le está dando al alumno mucho más de lo que este quizás podrá nunca compensar; así pues, la única manera que tiene el buen alumno de pagar su deuda, de cumplir su giri, es con una inquebrantable obediencia, respeto total y lealtad absoluta a su maestro, a su dojo y a su arte. Es un compromiso de por vida, siempre y cuando el maestro siga el camino del honor y la justicia. En caso contrario el giri quedaría anulado.
Si tienes la suerte de tener un verdadero maestro y al cabo de un tiempo razonable de práctica no lo sientes así, es mejor que no continúes, pues está claro que no has sido capaz de comprender la senda marcial.