08/25/2026
No caminamos solas (última foto)
El 19 de octubre de 2024, en un evento de mujeres de mio iglesia, ICDC Buena Vista conocí de cerca a Bettina. Ambas fuimos invitadas como speakers, sin imaginar que, detrás de aquel encuentro, Dios ya estaba escribiendo una historia mucho más profunda que una simple coincidencia. A partir de entonces, he tenido el privilegio de ser mentoreada por una gran mujer: una líder que no lidera desde la distancia ni desde la apariencia, sino desde el corazón. Bettina lidera con amor a Dios, con sabiduría, humildad y una entrega que inspira.
A veces pienso en Rut y Noemí. Dos generaciones distintas, dos historias marcadas por pérdidas, decisiones y nuevos comienzos; pero unidas por un pacto de amor y lealtad que las llevó a caminar juntas hacia lo que Dios había preparado. Rut pudo haber seguido otro camino, y Noemí pudo haber continuado sola, pero Dios las conectó para que sus historias fueran parte de un mismo propósito.
Así siento que Dios ha unido nuestros caminos. No para que una reemplace a la otra, sino para que ambas podamos reconocernos en Su diseño: una enseñando desde lo vivido y otra recibiendo con humildad; una abriendo camino y otra aprendiendo a avanzar; ambas creciendo, sirviendo y obedeciendo al mismo Dios.
Bettina me ha enseñado que el verdadero liderazgo nace de la intimidad con Dios y se evidencia en la manera en que amamos, cuidamos y levantamos a otros. A través de su mentoría, he comprendido que ser guiada también es una forma de gracia, y que permitir que alguien camine a nuestro lado no nos hace débiles; nos recuerda que fuimos creadas para vivir en comunidad.
Hoy puedo decirlo con certeza: no caminamos solas. Caminamos acompañadas por la fidelidad de Dios, por Su propósito y por las personas que Él coloca en nuestro camino para ayudarnos a crecer.