27/07/2026
Evolución técnica con propósito.
De las pistas de tierra e infraestructuras históricas a los ecosistemas deportivos integrales de hoy. Liderar la evolución del ciclismo peruano exige innovación constante y excelencia en la gestión para marcar el rumbo de las futuras generaciones.
El ciclismo en el Perú ha experimentado una transformación radical, pasando de ser una novedad aristocrática en el siglo XIX a una disciplina de alta competencia internacional. Esta evolución en la infraestructura oficial inició con la inauguración del pionero Velódromo de Lima en 1897 (detrás del Parque de la Exposición) y el posterior Velódromo de Santa Beatriz, espacios que impulsaron la modernidad e independencia femenina hasta el auge del automóvil en 1920. Con el fin de regular la disciplina y proyectar a los deportistas nacionales hacia eventos como los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, el 25 de marzo de 1924 se fundó formalmente la Federación Peruana de Ciclismo.
Tras décadas de transición y el breve impulso que significó la reapertura del histórico Velódromo del Puente del Ejército en 2016, el deporte nacional alcanzó su estándar más alto con el Velódromo de la Videna, construido para los Juegos Lima 2019. Considerado uno de los recintos más avanzados de Latinoamérica, cuenta con una pista techada de 250 metros fabricada en madera africana y peraltes con 42° de inclinación; una infraestructura de vanguardia que, bajo la gestión del Proyecto Especial Legado, obtuvo la certificación oficial de la Unión Ciclista Internacional (UCI), consolidando al Perú como un Centro de Alto Rendimiento de nivel global.
FUENTE OBTENIDA POR: Federación Peruana de Ciclismo (FDPC), Instituto Peruano del Deporte (IPD) y registros oficiales del Proyecto Especial Legado.
Rueda más que ciclismo...