30/06/2024
Puedo hoy, como en el glorioso día de su GRADUACION, 27 de Junio de 2019, decir con justa y bien ponderada satisfacción que, mi hijo el doctor ALEJANDRO W***Y, lleva consigo una LUZ de nobles y generosos destellos, de una intensa energía que se suma a la luz que potencia el esplendor de los valores universales, que nos hacen sentir que vale la pena vivir para graduarnos no solo como profesionales, sino, y eso es lo más importante, como verdaderos hijos de Dios.
Era propio de su naturaleza, ver en él a un joven esforzado, jovial, humilde, sencillo pero de un elevado nivel espiritual, que dejo ver claramente a través de su corta pero fructífera trayectoria de médico eminente, que se gozaba en el cumplimiento de su vocación, con espontaneidad y buena voluntad, supo imprimir calidez humana, plena de amor y de duros pero gratos momentos de entrega, de fraternidad y sacrificios en los que con sus herramientas de galeno dibujaba en la tela de su historia personal, un maravilloso fresco de dádivas para su querido pueblo, cuando atendía y recorría en su brioso caballo de fierro, las comunidades donde estuvo destacado, como médico en SERVICIO SOCIAL, justo allá en las agreste y ondulantes tierras matagalpinas, cobijado por el afectuoso ambiente que le dispensó el hermoso pueblo de RANCHO GRANDE y su gente querida.
Sé que ahora él está en Paz y contento de poder haberse hecho presente en mí a recibir su bien merecido TÌTULO, con su alma en el corazón de todos nosotros, en espera de que su humilde legado sea fecundo y abra las puertas a una nueva visión de la Verdadera Vida, de la fraternidad y hacia una actitud transparente de servicio al prójimo, caracterizando especialmente a los médicos, provistos por una alta dosis de desinterés, compasión fraterna y humanismo, que ilumine el camino glorioso del amor ágape de la noble profesión, que la generosidad y la buena voluntad sea patente, pues es la actitud humana que debe sobresalir, amor proximal que todos queremos ver hecho realidad y, que con ello podamos palpar el triunfo mismo de la PALABRA rectora que apuntala nuestros principios y valores espirituales.
Él escribió con su quehacer y desempeño talentoso y desprendido, un hermoso "ensalmo" de vigor y vida, que aquí en este día, en que recuerdo su partida de hace apenas veintitrés meses, saltan indetenibles desde lo profundo del alma, al dintel mismo de mi corazón, estás letras que escribo en su memoria con grata emoción, a fin de compartir esos inmortales trazos de su preciosa vida con vosotros, amigos-hermanos, todos los que le conocieron, su familia, hermanos, sus compañeros, amigos, colegas y en especial quienes le amaron y quisieron con sincero afecto. Gracias a todos por su visita, por sus oraciones de hoy, sus bendiciones, gracias por brindarnos su apreciado afecto y compañía. Mi agradecimiento eterno
¡¡ALEJANDRO W***Y!! ¡PRESENTE! ¡PRESENTE! ¡PRESENTE… Él sigue presente!! Con certeza su amada Luz de amor no se ha apagado, está viva y radiante y me acompañara por este mundo hasta el fin de mis días.
Al Petter López