19/11/2019
Como dice el sabio dicho: El mejor día para ir a pescar, es cuando puedes ir.
Una jornada más de jigging del Equipo Diablo, se dieron las condiciones fortuitas para buscar algo a 500 pies en el Caribe Mexicano, esta vez en compañía de Angela Fabiola y Ruben Coba.
Salida desde Puerto Aventuras con el siempre amable, atento y de buen humor Jeremías Luna como Capitán.
Aunque muy movido el mar, olas altas y fuertes vientos, las ganas y la determinación de encontrarse con los grandes coronados (amberjack) o un buen Wahoo -que comienzan a acechar de cerca a las embarcaciones- eran de mayor magnitud.
Comenzando la mañana, mientras nos dirigíamos a alguno de los muchos puntos de pesca de Jeremías, comenzamos a trolear con dos Yozuri Bonita, para intentar dar con el tan ansiado Wahoo. Habían pasado menos de 5 minutos y un fallido strike nos hizo suspirar, ¡era wahoo! Difícilmente otro pez nada a tantos nudos de velocidad. ¿Fallaron los anzuelos? ¿No llegó a tiempo a dar la mordida? En fin, no se logró el enganche. Recorrimos 10 minutos más hasta el primer punto sin otro strike.
Las condiciones del fondo a más de 500 pies de profundidad necesitan una excelente maniobra por parte del capitán y se necesita un poco más de esfuerzo cuando las corrientes no ayudan. De todas formas, Jeremías es un experto en ello, lo cual detonó en la primera bajada del día y lo que sería una gran, gran sorpresa...
¡Enganche de Rubén! Una carrera instantánea de unos metros y, ¡no! ¡Se fue! ¡Estaba bueno! Parecía que teníamos el primer enganche desde muy temprano, pero no, aunque, ¡ahí está! ¡Engánchalo! Una prolongada pelea de mucha tensión, que hizo flaquear los brazos de Ángela, pero las ganas lo hicieron de nuevo, y después de 15 minutos, ¡tremendo animal! Festejo en la embarcación por el súper esfuerzo y la gran técnica que ella tuvo para lograr a un tremendo coronado de más de 20 kilos de puro poder. Ella feliz, todos contentos, vaya que se reconoce el esfuerzo que hizo Fabiola, sin pedir ayuda, sin dudar algún momento.
Aún con la adrenalina a tope, volvieron los jigs al agua, mientras se preparaba una cuarta caña para probar suerte, ¡pero ocurrió de nuevo! Otro tremendo jalón hacia abajo que casi arrebata de las manos la caña a Fabiola, carreras brutales, -¡está enorme!- -¡No friegues, no para!-, algunas de las frases eufóricas, que tras más de 25 minutos de más tensión, más adrenalina y más , ¡COLOSAL! ¡BRUTAL! ¡INHUMANO! Una bestia de casi metro y medio de tamaño y más de 30 kilogramos de peso emergió desde los 150 metros de profundidad y nos dejó atónitos a los 5 a bordo de la lancha. Clase de majestuosa pelea, donde de nuevo, la gran ganadora fue Fabiola que se aventó sin ayuda alguna toda la pelea, que por ratos parecía darse por vencida, pero siempre se recuperaba.
Gritos, felicitaciones y la mejor de las alegrías se hicieron presentes en la embarcación, imponiendo desde muy temprano una muy difícil tarea de rebasar a alguno de los animalitos que llevaba Fabiola. Fotos, abrazos y a seguir intentando.
Con el paso de los minutos, las condiciones climatológicas fueron empeorando, tuvimos que abandonar el lugar y movernos a unas aguas más tranquilas. En dichas zonas, se lograron 2 bonitos más (barrilete), medio más que fue destrozado por una retante barracuda, un tiburón que no pudimos enganchar y otros 4 enganches fallidos, todos pintaban como coronado.
Regresamos a la marina, y para celebrar, en uno de los restaurantes nos dimos un festín gastronómico con uno de los filetes del coronado “chico”, un exquisito manjar. Con el estómago lleno y el corazón desbordante de alegria, emprendimos el camino a Valladolid y posteriormente, a Mérida, con muchas ganas de regresar muy, muy pronto a Puerto Aventuras.
¡Un abrazo! Gracias por leer, y de nuevo, ¡FELICIDADES ANGELA FABIOLA! Este día fue completamente tuyo.
Yorch.